En Saint-Tropez, la Villa Les Jours Heureux proyectada por los arquitectos Kevin Caprini y Jerry Pellerin traduce el espíritu del sur de Francia en una experiencia de serenidad, luz y materiales nobles.
Diseñada para capturar la esencia de la vida mediterránea, esta villa combina a la perfección la suave autenticidad de las influencias griegas y provenzales con un estilo contemporáneo refinado.
Livin´la vida mediterránea + el french touch

En la sala de estar se respira la atmósfera elegante que aportan los sofás Square Lounge, a juego con los dos individuales vintage con estructura de ratán y retapizados. Al centro, el toque orgánico de un trío de mesas de piedra caliza modelo Floating Island de Benoit Viaene. La lámpara Farnham y una mesa auxiliar de hierro forjado completan el conjunto.
El toque artístico viene de la mano del jarrón blanco de la diseñadora Olivia Cognet y de los dos bajorrelieves cubistas que enmarcan la chimenea de yeso asentada sobre una sólida base de piedra de Périgord.

En el otro extremo del living, una pared que se levantó con piedras exteriores ayuda a resaltar el carácter auténtico del espacio. Una litografía de Bernar Venet, adorna el ambiente sobre una exclusiva consola de nogal con frente de cerámicas artesanales.
En el extremo, una lámpara con pie de vidrio transparente y una mesa de arrime de piedra refuerzan el diálogo entre la artesanía y la modernidad.

Al fondo asoma el comedor, con una obra mural realizada in situ por Franck Lebraly inspirada en una célebre anécdota sobre el hallazgo de una obra oculta de Picasso durante la restauración de un hotel.
La mesa de madera maciza artesanal y las sillas tapizadas en lino componen un conjunto armónico, mientras que una araña vintage inspirada en el diseñador sueco Hans-Agne Jakobsson añade un toque de sofisticación.
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En la entrada a la casa se destaca el techo atravesado por robustas vigas de madera y paneles de ladrillo. Desde allí, una abertura con arco de medio punto enmarca el comedor. Debajo, un delicado banco de acero hecho a medida.
La cocina es sencilla, con amoblamientos de roble envejecido y mesada de piedra de Périgord. En un rincón íntimo, una mesa de formas orgánicas se ilumina con lámparas colgantes de porcelana Les Pénates y sillas de fibras naturales, completando un ambiente tan funcional como acogedor.

“En este proyecto, se eligieron materiales naturales por su capacidad auténtica de capturar la luz, libres de cualquier artificio”, comenta Kevin Caprini del estudio Caprini Pellerin.

El baño principal expresa un enfoque decididamente contemporáneo, con los muros de hormigón encerado, las griferías negras y la bañera exenta de arcilla. Y el punto focal de lo lleva la obra de arte en metal del francés Antonine de St Pierre.

En la planta alta, la suite principal se distingue por un cabecero tapizado que evoca el movimiento del mar. Las mesas de luz fueron talladas en madera y terminadas con concreto encerado y, como veladores, se suman una lámpara de bambú y un aplique de cerámica.
Junto al ventanal que lleva a la terraza privada, un sillón y una otomana invitan a la contemplación.

El dormitorio principal cuenta con un generoso vestidor realizado a medida en madera de roble y tiradores metálicos. Las lámparas de techo son de metal con tulipa de vidrio opaco.
Un escultórico vanitory de piedra hecho a medida impone su protagonismo en este toilette dueño de una exquisita rusticidad, bien acompañado por un gran espejo circular, grifería negra de pared y un toallero metálico


Textos: Mariana Soulages. Fotos: gentileza estudio Caprini Pellerin.



