Si estás por Buenos Aires y querés vivir una experiencia única que mezcla arte, historia y un toque bien porteño, no podés dejar de conocer La Botica del Ángel.
Ubicada en pleno barrio de Monserrat, esta joya cultural es mucho más que un museo: es un collage escenográfico creado en 1966 por el multifacético Eduardo Bergara Leumann, un artista que le puso alma a cada rincón.
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A comienzos de la década del setenta, Bergara Leumann sintió temor por la realidad nacional y sospechaba que el futuro no sería alentador. Decidió partir a Europa y Estados Unidos, para regresar varios años después. De censura conocía algo, ya que la mujer de Juan Carlos Onganía, cuando el militar gobernaba de facto el país, había visitado la Botica, molestándose con las instalaciones montadas en un baño. “En 1967, Berni intervino un baño con Ramona, el personaje que significa la prostitución social, y agregó varios frasquitos que simbolizaban los abortos sociales”. La osadía no fue del agrado de la primera dama y la Botica fue clausurada tres meses.

Así es La Botica del Ángel
Más que un museo, La Botica del Ángel es un espacio vivo donde conviven pinturas, objetos, manuscritos y recuerdos que cuentan la historia artística y cultural de Argentina.
Imaginate un laberinto artístico que te invita a perderte entre obras de artistas como Raúl Soldi, Antonio Berni y Marta Minujín, mientras vas cruzando manuscritos de gigantes literarios como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.
Pero eso no es todo: hay objetos personales de leyendas como Carlos Gardel y Mercedes Sosa, y una montaña de memorabilia que retrata un Buenos Aires que ya no está, pero que se siente más vivo que nunca dentro de este espacio.

La historia detrás del museo kitsch porteño
La Botica empezó en una antigua sastrería teatral en la calle Lima, allá por 1966. Bergara Leumann, que era actor, pintor, escenógrafo y diseñador de vestuario, la pensó como un centro de vanguardia, un lugar alternativo donde artistas, músicos y escritores podían debutar y compartir su arte.
Pasaron por La Botica figuras enormes del tango, folklore y teatro como Pepe Cibrián Campoy, Susana Rinaldi, Nacha Guevara, Valeria Lynch y el mismísimo Leonardo Favio.

Además, fue un espacio de reaparición para leyendas como Libertad Lamarque y Niní Marshall. Y si sos fan del café concert, vas a amar el clima relajado e improvisado que reinaba: nunca sabías si eras público o protagonista de una ocurrencia de Bergara Leumann.
En 1969, por obras en la avenida 9 de Julio, La Botica se mudó a una iglesia abandonada en Luis Sáenz Peña 541, que Eduardo transformó en un "templo" artístico. Ahí nació el museo que hoy podés visitar, un espacio con más de 30 ambientes que son un verdadero collage de kitsch, arte y cultura.

4 razones para visitar La Botica del Ángel
- Un viaje en el tiempo. La Botica es un lugar donde el pasado y el presente dialogan. Pasear por sus salas es como viajar por la Buenos Aires de antaño, sus artistas y su música.
- Una experiencia teatral. No es un museo estático. Hay visitas guiadas y espectáculos que te invitan a participar, para que te metas en la historia y el arte.
- Arte y literatura en un mismo lugar. Obras de grandes plásticos junto a manuscritos literarios y objetos personales hacen de cada paso un descubrimiento.
- Un patrimonio cultural. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y está en manos de la Universidad del Salvador, que mantiene vivo el legado de Bergara Leumann.

La Botica del Ángel: un tesoro porteño para descubrir
Este museo no es solo una visita, es una experiencia artística que mezcla lo teatral, lo histórico y lo cultural en un combo bien porteño y único.
Eduardo Bergara Leumann dejó un legado que sigue vivo, invitándote a perderte y encontrarte en cada rincón.
La Botica del Ángel es ese lugar donde lo kitsch se vuelve arte y donde cada objeto cuenta una historia.

Datos útiles para tu visita
- Dónde queda: Luis Sáenz Peña 541, barrio Monserrat, Buenos Aires.
- Horario y entradas: conviene consultar la web oficial o redes para horarios y reservas, porque suelen ofrecer visitas guiadas y eventos especiales.
- Ideal para: amantes del arte alternativo, la historia porteña, fanáticos del kitsch, y quienes buscan un plan cultural distinto en Buenos Aires.

Fotos: La Botica del Ángel.

