Sentir que algo huele completamente distinto a lo que recordás —o incluso desagradable— puede ser desconcertante. Lo que antes era cotidiano, como el aroma del café o el perfume, de repente se vuelve extraño. Esta experiencia tiene un nombre: parosmia.
“La distorsión de olores se denomina parosmia y puede afectar aromas y sabores”, explicé la Dra. Patricia Portillo Mazal (MN 117.216), médica otorrinolaringóloga especialista en olfato y gusto del Hospital Italiano.
Se trata de un síntoma más común de lo que parece y, en muchos casos, aparece después de haber atravesado una infección viral. “Muchas personas presentan este síntoma y lo habitual es que surja luego de una infección por un virus (resfrío, gripe o Covid), debido al daño del epitelio olfatorio”, señala la especialista.
Aunque puede sorprender, la parosmia forma parte del proceso de recuperación del olfato. “Se ha descripto que hasta 2/3 de las personas que tienen disfunción olfatoria persistente tras una infección de la vía aérea superior pueden tener parosmia”, indica Portillo Mazal.
Y agrega un dato clave: “Suele comenzar 2 o 3 meses después de la pérdida del olfato, durante el período de recuperación. Se trata de una señal de regeneración parcial de la vía olfatoria y se considera un signo de buen pronóstico”.
Sin embargo, no es la única causa. “Las infecciones no son las únicas causas de parosmia, también puede ocurrir luego de un golpe de cabeza o cara, o tras muchos años de rinitis o sinusitis crónica”.
Cómo impacta la parosmia en tu vida diaria
La parosmia no solo afecta lo que sentís: también impacta en cómo vivís tu día a día. “Es un proceso difícil de transitar ya que también afecta a la alimentación porque muchas comidas pueden tener sabor y olor feo”, advierte la especialista.
Y no termina ahí: “Puede alterar la vida afectiva y social ya que perfumes, desodorantes y pasta de dientes, entre otros, también suelen ser desagradables”.
No todas las personas la viven igual. “Su forma de presentación y progresión difiere en distintas personas”, explica.
En algunos casos, “puede comenzar por todos los olores y que todos tengan un mismo aroma”, mientras que en otros, “empieza alterando un olor y va aumentando en cantidad de aromas distorsionados e intensidad”.
El recorrido también varía: “Alcanzado su pico, tiende hacia una etapa de meseta, variable en tiempo, y luego desciende paulatinamente: el nuevo olor disminuye en intensidad, se modifica, diferencia y se va acercando al ‘original’”.
Este proceso puede extenderse en el tiempo. “El proceso puede durar desde varios meses hasta 2 años, con distintas variantes”.
Aunque no hay una solución inmediata, sí existen estrategias que ayudan a mejorar la calidad de vida. “La parosmia se cura, pero su mejoría es paulatina y lenta”, aclara la especialista. Por eso, recomienda enfocarse en hábitos cotidianos:
- “Se recomienda no estar presentes durante el momento de cocinar ni ingerir alimentos luego de cocinar ya que el olor es más intenso”.
- “También puede colaborar ‘tapar’ el sabor si se emplean aderezos (mostaza, mayonesa, ketchup) u otros condimentos”.
- “Es útil probar alimentos nuevos”.
En algunos casos, “es necesario complementar con vitaminas o algún suplemento dietario”.
Rehabilitación olfatoria: un entrenamiento clave
Una de las herramientas más utilizadas es la rehabilitación olfatoria. “Un esquema clásico de la rehabilitación es el siguiente: elegir 4 olores, colocar cada uno en un frasco de vidrio, oler todos los días, 2 veces por día, durante aproximadamente 15 segundos”.
La constancia es clave: “Oler los mismos aromas durante 2 meses y luego cambiar por otros cuatro”. Además, hay ciertas recomendaciones a tener en cuenta:
- “Los olores deben ser intensos, pero no tóxicos, y específicos”.
- “Si alguno resulta desagradable, descartarlo”.
- “Si los olores cambian (distorsionarse) durante el proceso de rehabilitación, suspenderlo durante un tiempo y probarlo nuevamente luego de unos días”.
Según la especialista, “la rehabilitación olfatoria es un proceso de estimulación de toda la vía olfatoria y aprendizaje de olores”.
La clave está en la paciencia. Aunque puede resultar frustrante, la parosmia suele mejorar con el tiempo.
Y hay una buena noticia para aferrarse: es, muchas veces, una señal de recuperación. Porque, incluso cuando los olores se vuelven extraños, el cuerpo está trabajando para volver a reconocerlos.





