El consumo de sustancias psicoactivas durante el embarazo es un problema de salud pública que puede tener consecuencias graves tanto para la madre como para el bebé. Sustancias como alcohol, cocaína, marihuana, tabaco, opioides y otras drogas pueden atravesar la placenta y afectar directamente el desarrollo fetal.
“El embarazo es un período especialmente vulnerable. Muchas sustancias psicoactivas atraviesan la placenta y llegan al feto, que tiene un organismo todavía inmaduro y por lo tanto mucho más sensible a sus efectos”, señaló el médico toxicólogo Francisco Dadic (MN 125.795)
Durante la gestación, el organismo de la mujer experimenta cambios fisiológicos importantes que pueden modificar la forma en que el cuerpo absorbe y metaboliza sustancias.
“El cuerpo de la persona gestante cambia mucho durante el embarazo. Esto puede aumentar la toxicidad de algunas sustancias y facilitar su paso al feto”, explicó Dadic.
Además, el consumo de drogas durante el embarazo suele estar asociado a otros factores de riesgo. “Muchas veces el consumo se vincula con situaciones de vulnerabilidad como malnutrición, infecciones de transmisión sexual, violencia doméstica o falta de controles médicos adecuados”, agregó el especialista.
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Riesgos para la madre y el bebé
El consumo de drogas puede provocar diversas complicaciones durante el embarazo. En la persona gestante pueden aparecer problemas cardiovasculares, crisis hipertensivas, accidentes cerebrovasculares, infecciones o trastornos psiquiátricos.
“Desde el punto de vista obstétrico también pueden producirse abortos espontáneos, parto prematuro, desprendimiento de placenta o restricción del crecimiento intrauterino”, explicó Dadic.
Las consecuencias para el bebé también pueden ser significativas. “Entre las complicaciones que vemos con mayor frecuencia se encuentran el bajo peso al nacer, malformaciones congénitas, dificultades en la adaptación al nacimiento y síndrome de abstinencia neonatal”, detalló el médico.
Además, algunas exposiciones pueden afectar el desarrollo neurológico a largo plazo. “En ciertos casos también pueden aparecer trastornos del aprendizaje, dificultades cognitivas o problemas en el desarrollo neurológico del niño”, agregó.
Alcohol en el embarazo: un riesgo totalmente evitable
El alcohol es una de las sustancias más estudiadas y también una de las más consumidas durante el embarazo.
“El alcohol puede provocar lo que se conoce como trastornos del espectro alcohólico fetal. Esto incluye alteraciones en el crecimiento, rasgos faciales característicos y daño en el sistema nervioso central”, explicó Dadic.
Los niños que presentan estas condiciones pueden experimentar distintas dificultades. “Pueden tener problemas de aprendizaje, déficit de atención, alteraciones del comportamiento y dificultades para adaptarse socialmente”, señaló el especialista.
Actualmente, la recomendación médica es clara. “Hoy sabemos que no existe una cantidad segura de alcohol durante el embarazo. La indicación es evitarlo completamente”, afirmó.
Cómo afectan otras sustancias al embarazo
Distintas drogas pueden tener efectos específicos sobre el embarazo y el desarrollo fetal.
“La cocaína produce vasoconstricción en la placenta, lo que reduce el aporte de oxígeno al feto y aumenta el riesgo de parto prematuro o restricción del crecimiento”, explicó Dadic.
En el caso de la marihuana, el especialista señaló que su consumo también puede tener consecuencias. “Se ha asociado con bajo peso al nacer y posibles alteraciones en el desarrollo neurológico”. Los opioides también representan un riesgo importante.
“Pueden generar síndrome de abstinencia en el recién nacido, con síntomas como irritabilidad, temblores y dificultades para alimentarse”, agregó.
El tabaco es otra sustancia con efectos negativos comprobados. “Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer y síndrome de muerte súbita del lactante”, indicó el médico.
Lactancia y consumo de sustancias
El especialista también explicó que muchas sustancias pueden pasar a la leche materna. “Cuando existe consumo problemático, la decisión de amamantar debe evaluarse de forma individual por el equipo de salud”, señaló Dadic.
Sin embargo, aclaró que en muchos casos la lactancia puede ser beneficiosa si la madre recibe acompañamiento médico.
“Si la madre logra suspender el consumo y mantener controles médicos adecuados, la lactancia puede ser muy beneficiosa para el bebé”.
La importancia de la detección temprana
Los especialistas coinciden en que la detección temprana del consumo durante el embarazo puede mejorar significativamente el pronóstico.
“El diagnóstico y el tratamiento oportuno permiten reducir riesgos y mejorar la salud tanto de la madre como del bebé”, explicó Dadic.
Los programas más efectivos suelen incluir abordajes integrales. “Los mejores resultados se ven cuando se combinan controles obstétricos, atención de salud mental, apoyo social y seguimiento pediátrico”, concluyó.
El mensaje central es claro: muchas de las complicaciones asociadas al consumo de sustancias durante el embarazo son prevenibles.
La información, el acompañamiento y el acceso temprano a tratamiento pueden ser claves para proteger la salud del binomio madre-hijo.






