Fin de año al límite: ¿por qué llegamos tan agotadas y qué podemos hacer para evitar el burnout?  - Revista Para Ti
 

Fin de año al límite: ¿por qué llegamos tan agotadas y qué podemos hacer para evitar el burnout? 

Yamila Martorell —psicóloga, Master Coach y especialista en Transformación Organizacional— comparte claves para entender los desafíos emocionales y culturales que atraviesan hoy las organizaciones. Desde su rol como vicepresidenta de la AACOP, aporta una mirada profunda sobre liderazgo, bienestar y cambio.
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Diciembre ya no es solo cierre de año: es el punto de inflexión donde el desgaste acumulado aflora. Profesionales, emprendedores, equipos y, especialmente, madres, padres y chicos llegan al último tramo del año con la batería parpadeando. 

La ansiedad también presiona: entramos en ese momento en el que “hay que cerrar”, “hay que entregar”, “hay que facturar”, “hay que festejar”, y al mismo tiempo “hay que descansar”. Lo que debería ser un espacio de recarga termina convirtiéndose en un nuevo pico de tensión. Acumulamos demasiado, vamos rápido y no atendemos las señales que nuestro cuerpo —y nuestros equipos— nos envían. 

En Argentina, el informe Burnout 2025 de Bumeran revela que el 92 % de las personas trabajadoras experimenta síntomas de burnout, y el 59 % piensa en cambiar de empleo como vía de escape. Además, el 77 % reporta estrés, el 73 % desmotivación, el 53 % cansancio extremo y el 41 % negativismo hacia su trabajo. No son números fríos: indican que la forma en que vivimos y organizamos el trabajo, está al límite. 

¿Normalizamos el burnout como parte del “año productivo”? 

En gran medida, sí. Instalamos un patrón: más horas, más conexión, más exigencia; menos pausa, menos “off”. Y cuando la cultura organizacional asume que diciembre es un sprint inevitable, sembramos vulnerabilidad. Quien no desconectó en agosto llega a fin de año con déficit de energía y sin espacio de reflexión. 

Esto va más allá del trabajo: es personal y ontológico. ¿En qué narrativas nos estamos moviendo? ¿Qué creencias nos hacen correr sin pausa? ¿Qué conversaciones necesitamos abrir para no llegar al límite? 

Señales silenciosas que indican que estás al límite 

Las señales no siempre son estridentes; por eso es importante comenzar a escucharlas:  

  1. Falta de energía persistente, noche tras noche. 
  1. Dificultad para desconectarse mentalmente del trabajo. 
  1. Distanciamiento emocional del propio rol (cinismo creciente). 
  1. Baja eficacia aun cuando la demanda crece. 
  1. Irritabilidad ante lo rutinario. 
  1. En los equipos: menor colaboración, más culpa, pérdida del sentido del “por qué”. 

El informe lo confirma: más del 45 % trabaja más horas de lo que debería, y solo un tercio se mantiene en la franja saludable de 35 a 45 horas semanales. Por eso, cuando naturalizamos “estar cansados” como norma, anulamos nuestra capacidad de regenerarnos. 

Tensión emocional y cómo amortiguar 

Diciembre actúa como catalizador: metas automáticas (cerrar, entregar, facturar) + factores emocionales (balance del año, expectativas, cierre de ciclo). Esa mezcla sube el voltaje. Para amortiguar, propongo tres ejes de acción —basados en el coaching ontológico— aplicables a personas y equipos: 

1. Pausas con intención: No basta con “descansar”: la pausa necesita diseño. ¿Qué dejo? ¿Qué me recarga? ¿Qué necesito resetear? En equipos: micro-check-ins semanales de cinco minutos donde cada persona comparta “lo que puedo soltar / lo que necesito / lo que me recarga”. 

2. Re-alineamiento de propósito + límites claros: La nueva generación busca sentido, no solo tareas. Cuando el “para qué” se diluye, el “tengo que” consume energía. 

 
   En el informe, el principal detonante del burnout es el trato de los superiores (24 %), seguido de la falta de claridad en el rol (21 %) —por encima incluso de la sobrecarga (18 %). 

 
   Líderes y equipos pueden abrir la conversación: ¿qué importa para vos? ¿Qué límite respeto este mes para preservar mi energía? 

3. Flexibilidad real y estrategia de desconexión: No hablo solo de home office: hablo de políticas reales de desconexión. Agenda de no trabajo, horario de no respuesta, cultura que avale que parar también es producir. 
El estudio indica que el 88 % de las empresas argentinas no tiene estrategias para prevenir el burnout. 

Liderar hoy: menos perfección, más humanidad 

El liderazgo contemporáneo implica ser capaces de mostrar vulnerabilidad y habilitar que otros también lo hagan.  

Prácticas recomendadas: 

  • Medir bienestar además de resultados. 
  • Conversar sobre energía, no solo sobre entregables. 
  • Fomentar hábitos de autocuidado. 
  • Celebrar aprendizajes, no solo metas. 

La resiliencia no se trata de aguantar más, sino de diseñar un modo de trabajo que no destruya la energía que necesitamos para vivir bien

Por eso, la fortaleza no está en multiplicar horas, sino en multiplicar sentido. Llegar a fin de año sin batería no es inevitable: es señal de que necesitamos rediseñar cómo producimos, colaboramos y vivimos. Porque el verdadero valor de un cierre no está en lo que entregamos, sino en lo que aún tenemos para dar. 

Fuente: Yamila Martorell. Psicóloga, Master Coach y especialista en Transformación Organizacional. Vicepresidenta de la Asociación Argentina de Coaching Ontológico Profesional (AACOP) 

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