Fin de semana largo en Pinamar: dónde comer y disfrutar del encanto de la temporada baja - Revista Para Ti
 

Fin de semana largo en Pinamar: dónde comer y disfrutar del encanto de la temporada baja

Lejos del ruido del verano, Pinamar se transforma en un refugio de calma, paisajes abiertos y pequeños placeres. Menos gente, más disfrute: la costa atlántica en su versión más auténtica.
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Los días soleados y de temperaturas templadas invitan —casi sin esfuerzo— a escaparse a la Costa Atlántica. Con pocas lluvias y rutas despejadas, el viaje ya empieza a sentirse distinto desde el primer kilómetro: menos tránsito, menos apuro, más disfrute.

Si el plan incluye una parada tentadora, los sándwiches bien rellenos de La Matera, en Lezama, son una excusa perfecta para cortar el viaje con algo rico y sin filas.

El sandwich imperdible de la Matera
Los sándwiches de La Matera en Lezama.
Papa e hija felices de viajar
La Matera, parada obligada si vas a la Costa.

Pero lo mejor empieza al llegar

Pinamar en temporada baja tiene otra energía. Muy lejos del movimiento intenso de diciembre y enero, en marzo se respira una calma que se siente en el cuerpo. El cielo completamente celeste, el sol tibio y el ritmo pausado invitan a bajar un cambio y entregarse al descanso.

Caminar sus calles tranquilas, rodeadas de chalets y casas con persianas bajas, permite descubrir otra cara de la ciudad. Más íntima, más silenciosa. Incluso, se vuelve más fácil conectar con quienes viven allí todo el año: aparecen las charlas amables, los encuentros espontáneos y una hospitalidad distinta.

Balneario la Posta del Mar
Charlas amables y encuentros espontáneos en Pinamar.

El viento salado sopla con fuerza en esta época, acompañando un paisaje que mezcla naturaleza y desarrollo. En los últimos años, Pinamar creció mucho, tanto en infraestructura como en propuestas inmobiliarias, convirtiéndose también en una opción para quienes sueñan con tener su propio refugio frente al mar.

Para quienes no pueden quedarse quietos ni siquiera en modo descanso, hay una buena noticia: la cadena deportiva SportClub cuenta con dos sedes en la zona, ideales para entrenar y equilibrar —con algo de movimiento— las calorías de esos almuerzos y desayunos tan tentadores.

Dos Pinamar en una misma ciudad

Una forma simple de recorrerla es tomar como referencia la avenida Bunge:

  • Hacia el norte, aparece la versión más clásica y pintoresca: calles con lomadas, mucho verde, casas bajas y un aire de bosque encantado. En esta zona crecieron nuevos paseos comerciales integrados a la naturaleza. Y la Frontera nos invita a recorrerla.
  • Hacia el sur, el paisaje cambia. Más cerca de Ostende, las construcciones son más sencillas y el entorno se vuelve ideal para quienes disfrutan de la pesca, especialmente en la zona del muelle. Luego aparece Valeria del Mar, una zona clásica de turismo familiar que mantiene su encanto durante todo el año. Y si de antojos dulces se trata, hay una parada obligada: La Oma, esquina famosa por sus irresistibles strudels de manzana, verdaderos protagonistas de la casa, junto a una amplia variedad de productos de repostería que invitan a hacer una pausa y darse un gusto.

Postales que valen el viaje

El muelle es uno de los imperdibles. Para los madrugadores, hay un premio extra: alrededor de las 6.45, el amanecer sobre el mar regala un espectáculo único. Incluso en días algo nublados, los colores del cielo atravesados por los primeros rayos del sol crean una escena inolvidable.

Dónde comer bien (y no fallar en el intento)

Porque sí, comer rico también es parte fundamental del descanso, estas son algunas paradas recomendadas:

• Oxalis
Una esquina encantadora para desayunar. Su espacio rústico al aire libre, sumado a una panadería exquisita, lo convierten en un favorito. También cuenta con sector cubierto para días más frescos. Atención impecable y esmerada.
Desde $ 14.000 por persona.

• La Gamba
Un clásico frente al mar, en la zona más exclusiva de paradores y balnearios. Carta amplia y gourmet, con una paella ideal para compartir.
Aproximadamente $ 50.000 por persona.

La Gamba bajo un cielo estrellado

• Tante
En pleno centro, siempre concurrido. Su carta cuenta con platos típicos alemanes y opciones clásicas para todos los gustos. Su fondue es uno de los platos estrella.
Alrededor de $ 50.000 por persona.

• Negroni
De impronta relajada y romántica, frente al mar. Se destacan el sushi, las pastas y los pescados.
Promedio de $ 45.000 por persona.

• Blend Tea Home
Una casa de té tan linda como deliciosa. Sobre avenida Bunge, ideal para una pausa dulce: lemon pie y focaccia que sorprenden. Atención impecable.

El verdadero lujo: la calma

Viajar a Pinamar fuera de temporada es redescubrirla. Es caminar sin apuro, comer sin espera, manejar sin estrés. Es, en definitiva, regalarse un descanso distinto: más real, más propio. Leer un libro frente al mar con un rico mate, sin el ruido de los chicos alrededor es el mejor regalo que podés soñar.

El muelle de Pinamar

Porque a veces, el mejor viaje no es el más lejano… sino el que llega en el momento justo.

 
 

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