El inicio del jardín de infantes es uno de los primeros grandes cambios en la vida de un niño. Para muchas familias también es la primera experiencia de separación cotidiana, por lo que la adaptación suele vivirse con emociones intensas tanto en los chicos como en los adultos. Dificultad para separarse de los padres o inseguridad frente al nuevo espacio son situaciones que pueden darse durante las primeras semanas.
“La adaptación al jardín no es solo del niño: también es de la familia”, explica María Victoria Alfieri, referente en educación y especialista en pedagogía Reggio Emilia. “Más que una simple adaptación, el inicio del jardín es un proceso de encuentro entre el niño, la familia, el docente y el ambiente que los recibe. En este tiempo se empiezan a construir relaciones de confianza con el espacio, con los adultos y con los otros niños”, señala.
Según Alfieri, cada niño vive este proceso de manera diferente. Algunos ingresan con curiosidad desde el primer día, mientras que otros necesitan más tiempo para sentirse seguros en un entorno nuevo. “Por eso es importante que la escuela pueda acompañar estos primeros días con paciencia, escucha y respeto por los tiempos de cada niño”.
El rol de las familias en la adaptación
En educación inicial, el acompañamiento de los adultos es clave para que la adaptación al jardín sea progresiva y segura. En algunos casos, durante los primeros días puede ser importante que un familiar permanezca un tiempo en la institución.
Esta presencia cercana brinda seguridad al niño para comenzar a explorar el nuevo entorno y construir vínculo con el docente y el espacio. “Cuando el niño se siente más confiado, ese acompañamiento se va retirando de manera gradual. Lo importante es que el proceso se realice con sensibilidad y respeto por el momento que está viviendo cada niño” explica Alfieri.
El momento de la despedida también cumple un papel fundamental. “Las despedidas claras, breves y afectuosas ayudan al niño a comprender que esa separación es temporal. Cuando el adulto transmite seguridad, el niño puede confiar en que volverán a encontrarse” concluye la referente.
Algunas recomendaciones para acompañar los primeros días:
-Respetar los tiempos de cada niño sin comparar procesos.
-Mantener despedidas claras y tranquilas, evitando prolongarlas demasiado.
-Transmitir confianza en la escuela y en los docentes.
-Sostener rutinas estables en casa que ayuden a dar previsibilidad.
-Mantener diálogo cercano con el equipo docente para compartir información sobre el niño, sus intereses y necesidades.
-Generar pequeños momentos cotidianos de encuentro, como compartir el desayuno o una colación saludable en el jardín. “Estos espacios simples ayudan a organizar la jornada, favorecen la socialización entre los niños y construyen un clima de comunidad desde el comienzo”, explica María Victoria.
Para Alfieri, el inicio del jardín es un momento especialmente delicado y valioso. “Cuando familia y escuela trabajan juntas, los niños pueden sentirse seguros para explorar, jugar y aprender. La adaptación no es solo un período de transición: es el comienzo de una relación de confianza que acompañará todo el recorrido educativo”, concluye.
Fuente: María Victoria Alfieri. Referente de la pedagogía Reggio Emilia en la región. Autora y conferencista. Lic en Ciencias de la Educación, Nivel Inicial y Maestría en Educación Superior.
Co-fundadora y Directora General del colegio Aletheia.
Miembro promotor de la Fundación Loris Malaguzzi / Reggio Children.

