En estos tiempos de redes sociales, movidas sociales, debates de género y cambios en las perspectivas personales, ser soltero ya no es lo mismo que antes. Los jóvenes priorizan la vida social, el trabajo o los estudios, y los adultos valoran sus espacios personales, salvo que la otra persona cumpla con un ideal muchas veces más aspiracional que real. Las altas expectativas y la idealización de conductas y estatus social y económico pesan más que el simple deseo de vincularse.
Además, la sociedad ofrece alternativas para que la falta de pareja no se sienta tanto: grupos de amigos, actividades varias o disfrutar de la soledad mirando series, usando redes sociales o pidiendo deliverys. Así, muchas personas terminan convencidas de que la soltería es, a veces, la mejor opción frente a relaciones fluctuantes y difíciles de sostener.
Un estudio sobre solteros realizado realizado en 2025 por la página de contactos Match y el Instituto Kinsey de Sexología de los Estados Unidos, revela datos interesantes sobre este grupo cada vez más numeroso. La muestra incluyó 5.000 personas entre 18 y 98 años, desglosadas por generaciones: Generación Z (18-27), Millennials (28-43), Generación X (44-59) y Baby Boomers (60+). Aunque el estudio se centra en Estados Unidos, muchos de los hallazgos pueden trasladarse a otros países occidentales.
Entre los resultados más llamativos: los solteros de hoy son emocionalmente inteligentes, sorprendentemente optimistas y buscan el amor a su manera. El 46 % está listo para una relación a largo plazo, pero solo el 8 % considera que estar soltero esté mal visto socialmente. Eso sí, tener citas es caro: gastan un promedio de 213 dólares al mes, y quienes están más activos superan los 300 dólares.
Expectativas altas y compatibilidad
Los solteros no le temen al compromiso; simplemente esperan que la relación cumpla ciertas pautas. La química sexual es fundamental: el 70 % la considera clave, y el 72 % cree que se debe percibir en las tres primeras citas.
Para muchas mujeres (58 %) el sexo casual no es prioritario, frente al 39 % de los hombres. La confianza y la conexión emocional también pesan: un 22 % no quiere relaciones sexuales en las primeras citas. Así, el encuentro sexual funciona como un termómetro de compatibilidad.
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Diferencias según las generaciones (según el estudio citado)
Generación Z (18-27): Neo tradicionalistas, el 69 % dice no estar listo para una relación, aunque muchos desean tenerla. El 30 % practica celibato intencional y el 29 % solo considera el sexo dentro de una relación comprometida. Son la generación que más recurre a la inteligencia artificial para citas (49 %).
Millennials (28-43): Aventureros románticos, el 64 % busca una relación seria y el 39 % está abierto a citas informales. Son los más activos sexualmente y quienes más usan aplicaciones. Un 50 % afirma estar “aburrido del sexo convencional”, mientras que gastan un promedio de 289 dólares mensuales en citas.
Generación X (44-59): Con mayor experiencia, el 48 % se ha divorciado, lo que genera sensación de postergación. Prefieren encuentros presenciales a las apps y valoran más la autenticidad que la tecnología.
Baby Boomers (60+): La generación menos sexual, aunque los hombres se sienten más seguros desde la llegada del Viagra. Prioriza romanticismo, compañía y vida familiar, apoyándose en la experiencia más que en listas de conductas.
Individualismo y libertad
La tendencia al individualismo y a priorizar proyectos personales sobre la pareja es clara. La necesidad de construir la propia experiencia, la falta de tiempo, la valoración de otros grupos sociales y la crítica a las expectativas tradicionales influyen en cómo se forman las relaciones. Muchos solteros se sienten orgullosos de disponer de su tiempo y de no cargar con las responsabilidades de una familia. La Generación Z, en particular, rescata valores del amor romántico, enfocándose en la relación antes que en los hijos o postergando la maternidad.
En resumen, los solteros modernos no huyen del amor: buscan compatibilidad real, equilibrio entre deseo y expectativas, y relaciones que se ajusten a sus términos. La soledad ya no es ausencia, sino elección consciente.
Por el doctor WaltertGhedín, psiquiatra y sexólogo
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