En el marco de Argentina Fashion Week, la pasarela se convirtió en un espacio donde la moda trascendió lo estético para transformarse en relato y emoción.
Entre las propuestas más comentadas, dos marcas argentinas lograron destacarse por su fuerte impronta conceptual: Jireh, con una colección atravesada por la fe y la perseverancia, y Panni Margot, que encontró en el karate una poderosa metáfora sobre la lucha y la evolución personal.
Dos universos distintos, unidos por una misma premisa: la moda como lenguaje de transformación.
Jireh: diseño artesanal con historia y significado
La diseñadora Rocío Sotelo presentó una colección compuesta por diez piezas exclusivas que dialogan entre sí desde un concepto innovador: cañas desmontables para calzado combinadas con carteras tipo tote bag.

Cada diseño fue realizado íntegramente a mano, reforzando el valor de lo único y lo irrepetible. Pero más allá del objeto, la propuesta se sostiene en una narrativa personal: un camino de fe que se traduce en moda con propósito.

“Promesas cumplidas” no es solo una cápsula, sino una declaración: creer, sostener y concretar.

Panni Margot: la moda como metáfora de lucha
“Tōsō”, que significa lucha, toma como eje el karate —arte marcial originario de Okinawa— para construir un relato visual sobre la evolución personal.

La colección recorre el camino del guerrero a través de los colores de las cintas: desde el blanco del inicio hasta el negro como nuevo comienzo, pasando por etapas de crecimiento, conocimiento y transformación.

El desfile sumó una fuerte impronta performática: incluyó una demostración de kata del sensei Juan Saporiti, un cierre protagonizado por Matías Bottero y Laura Fidalgo, y una puesta en escena atravesada por música en vivo, visuales generadas con inteligencia artificial y accesorios que reforzaron el concepto, como relojes Casio y máscaras japonesas.

Más que una colección, una experiencia.

