En la tercera jornada de BAFWEEK, la pasarela se transformó en un espacio puramente conceptual para recibir a Velasco. La marca liderada por Emilia Velasco celebró quince años de trayectoria con "Invocatoria", una performance que fue mucho más allá de un desfile tradicional. Entre música en vivo y cuerpos en movimiento, la propuesta puso en el centro de la escena el oficio, la memoria y una profunda conexión con la cultura guaraní, demostrando que la moda es, ante todo, una forma de celebrar la identidad.
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Materialidad y conciencia: el valor de lo hecho a mano
La colección se destacó por un compromiso absoluto con la materialidad y la ética de producción. Velasco trabajó con algodón crudo proveniente de cooperativas, denim y textiles regionales, bajo una premisa innegociable: el residuo cero. Las prendas no solo se exhibieron, sino que contaron una historia a través de técnicas manuales como el crochet, los anudados y sistemas de ajuste que permitieron crear arquitecturas de capas adaptables a distintos cuerpos.




Funcionalidad con raíz regional
Invocatoria logró articular la técnica artesanal con la funcionalidad contemporánea. La colección presentó siluetas que se despegan del cuerpo, permitiendo libertad de movimiento pero manteniendo una estructura arquitectónica. Cada sistema de ajuste propuesto en las piezas permite que la usuaria intervenga la prenda, adaptándola según su necesidad, lo que proyecta un uso inteligente y duradero del guardarropa. El resultado fue una propuesta que articula memoria, técnica y funcionalidad, y que proyecta el futuro desde la sensibilidad de lo hecho a mano.















