La tercera jornada de BAFWEEK subió la velocidad con la llegada de De Crisci. La marca, oriunda de La Plata, desembarcó con una puesta en escena que rompió los esquemas tradicionales de un desfile. Con un auto de competición como pieza central de la escena, la colección exploró el universo del automovilismo argentino y la cultura del tuning, traduciendo la estética de los talleres y las pistas a una narrativa de moda contemporánea y disruptiva.




Tuning y velocidad: la moda como intervención
Bajo el concepto de "Buenos Aires – Mar del Plata / 2 horas y media", De Crisci puso en tensión la relación entre la estructura, el cuerpo y la velocidad. La propuesta tomó el tuning como punto de partida creativo, lo que se tradujo en prendas que reforzaron la idea de ajuste y transformación constante. Los trajes oficiales de carrera, intervenidos con la mirada estratégica de la marca, se convirtieron en piezas de diseño que dialogan con el estilo urbano sin perder su esencia técnica.





Estética de alta precisión y performance
La pasarela se convirtió en un espacio performático donde cada look funcionó como un engranaje de precisión. La colección trabajó sobre la materialidad de los uniformes de competición, utilizando elementos que remiten directamente a la seguridad y la aerodinámica. El resultado fue una serie de piezas con una actitud urbana muy marcada, donde la presencia estratégica de cada detalle construyó una narrativa visual que celebró la potencia y la intervención creativa sobre la ropa de oficio.














