Esta tarde, la reina de Países Bajos Máxima Zorreguieta volvió a ser noticia por el estilismo elegido durante su viaje a Surinam. Junto a su esposo el rey Guillermo, participaron de una cena realizada en el histórico Teatro Thalia. Para este momento especial, la royal eligió un vestido de espíritu étnico con una combinación de joyas verdes.
Máxima lució un sari de inspiración oriental, muy sofisticado del diseñador holandés Jan Taminiau. Este es de una sola pieza, con drapeado envolvente y corte asimétrico sobre un solo hombro, lo que estilizó la silueta y sumó modernidad a un formato clásico. Como se puede ver en las fotos difundidas, la tela tiene un brillo sutil y una textura tramada en una paleta de suaves verdes.
Otro de los detalles de este diseño es su estampado: geométrico y delicado, con guarda ornamental en los bordes, un guiño artesanal que elevó el vestido a nivel ceremonial. Lo combinó con un clutch a tono de Dior y unas sandalias doradas de tiras finas, muy minimalistas de su marca de cabacera, Gianvito Rossi.


Máxima y una elección de joyas históricas
En cuanto a los accesorios, Máxima volvió demostrar su amor por las joyas con personalidad: llevó un impactante set de collar, aros y pulsera con esmeraldas, perfectamente armonizados con el vestido. Estas joyas además de elegantes tienen una relevancia históricas: fueron creados en 1986 para la reina Guillermina, un verdadero lujo.
Si analizamos su beauty look, la argentina usó un peinado que eleva la elegancia del sari: cabello recogido con cabello hacia un costado. El maquillaje es sutil y sin excesos: labial nude y ojos delineados de negros para destacar su mirada. Por supuesto, el foco estuvo puesto en todo el resto del outfit.
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