Después de su cumpleaños, Emilia Attias decidió renovarse. No con algo extremo, sino con ese tipo de cambio que parece sutil… pero transforma todo.
Fue a ver a su amigo y estilista,
y decidió renovarse, marcando tendencia entre las millennials, con un cambio que venía deseando hace tiempo: se cortó el flequillo.
Un gesto clásico, pero con efecto inmediato.
El flequillo que rejuvenece (y se adapta)
El corte elegido no es casual. Se trata de un flequillo versátil, pensado para adaptarse al día a día.

“El flequillo no es para todos: hay distintas alturas y formas, desde los que cubren las cejas hasta los que empiezan en el mentón. En este caso, Emilia puede llevar varias versiones. Propusimos un flequillo versátil, que se puede esconder o llevar al costado según el look que necesite”, explicó su estilista.

Ahí está la clave: no es rígido. Se mueve, se adapta, se transforma.
Por qué el flequillo vuelve (y fuerte)
Cada año, cuando cambia la temporada, pasa algo: las búsquedas de cortes de pelo se disparan.
Y no es casual. Después de meses de sol, mar y descuido, el pelo pide cambio. Y el flequillo aparece como la respuesta más simple. Porque no implica cortar todo. Pero sí refresca.

Enmarca la cara, suaviza facciones y suma movimiento sin perder largo. Es, en definitiva, el recurso más fácil para actualizar un look.
El secreto: elegir bien
No todos los flequillos favorecen igual. La forma de la cara, la textura del pelo y hasta el estilo de vida influyen en el resultado. Por eso, la mirada de un buen estilista es clave: saber dónde empieza, dónde termina y cómo se integra con el resto del corte.

Emilia lo entendió perfecto. No cambió todo. Cambió lo justo.
Y ese pequeño gesto —el flequillo— fue suficiente para renovar su imagen, suavizar sus rasgos y, sin dudas, marcar tendencia.


