Esquina fue la encargada de cerrar Designers FW 2026 con una propuesta que se aleja de lo convencional para transformarse en una experiencia inmersiva. Bajo el nombre de su colección Otoño-Invierno 2026, la marca convirtió la pasarela en un espacio donde la moda dialoga directamente con la historia, el territorio y los saberes ancestrales.
Lejos de un desfile tradicional, la presentación se pensó como una intervención en vivo que puso en escena el proceso del chaguar, una fibra natural central en la cosmovisión de las comunidades wichí del norte argentino.

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El chaguar: del origen a la pasarela
En el corazón del desfile estuvo Norma Rodríguez, referente de una comunidad wichí, quien llevó a cabo en vivo el último paso del proceso de esta fibra ancestral: el hilado.

Desde la selección de las hojas hasta su transformación en hilo, el chaguar no solo fue inspiración, sino materia viva que estructuró la colección. Ese gesto, realizado frente al público, convirtió el desfile en una experiencia casi antropológica, donde el acto de vestir se entrelazó con el de crear.

A través del trabajo conjunto con la Cooperativa Matriarca y el respaldo de Fundación ProNorte, Esquina logró trasladar este saber tradicional al universo contemporáneo de la moda.
Siluetas que cruzan lo ancestral y lo urbano

La colección desarrolló un lenguaje visual potente, donde los flecos y bordados de chaguar irrumpieron en prendas urbanas como blazers, faldas y vestidos.

Las siluetas oscilaron entre lo ceñido y lo volumétrico, con piezas que incluyeron cutouts estratégicos, pantalones asimétricos y estructuras escultóricas. La clásica trama Príncipe de Gales fue reinterpretada y “colonizada” por el chaguar, generando un cruce simbólico entre tradición europea y raíces locales.

Materialidad en tensión
Uno de los ejes más fuertes de la propuesta fue el contraste de materiales.

El chaguar, orgánico y poroso, convivió con superficies industriales como el metal, el látex y el charol. A esto se sumaron textiles como denim intervenido con láser, satén italiano, algodón y lentejuelas, construyendo una estética que tensiona lo ancestral con lo contemporáneo.

El resultado fue una colección que no busca equilibrio, sino fricción: una conversación entre lo natural y lo artificial, entre pasado y presente.
Moda como memoria y posicionamiento

Más allá de lo estético, Esquina propuso una reflexión profunda sobre el lujo y la identidad. La colección invita a repensar el concepto de lujo neocriollo, no como tendencia pasajera, sino como una memoria viva que se reactualiza en cada prenda.

En un contexto donde lo global suele imponerse, la marca plantea una pregunta clave: qué sucede cuando se elige lo lejano por sobre lo propio.
Un desfile que fue más que moda

El cierre en el Deseo Club —intervenido con una pasarela de cuero rosa— terminó de consolidar la experiencia como un evento sensorial y conceptual.

El desfile se extendió hasta la medianoche con un afterparty y la presencia de figuras del mundo cultural, marcando un final potente para la semana de la moda.


Esquina no presentó solo una colección. Propuso una forma de mirar la moda argentina: más conectada con su territorio, más consciente de su historia y profundamente contemporánea.


