En el marco de Designers FW 2026, Kostüme presentó su colección #51AW26 en el Patio de Esculturas del MOA (Monumentos y Obras de Arte), celebrando 25 años de trayectoria con una propuesta que no mira al pasado, sino que reafirma su identidad hacia el futuro.
El evento reunió a referentes de la escena como Tatu Glikman, Kat Vara, Nachito Elizalde y Martín Piroyansky, en un entorno que acompañó el espíritu conceptual de la colección.

Una colección que no revisa: evoluciona
Lejos de cualquier gesto nostálgico, Kostüme plantea esta nueva entrega como una continuidad. No hay ruptura, sino una profundización de su lenguaje: un ejercicio de precisión donde cada elemento responde a un sistema propio.

La colección se construye desde la estructura y la tensión, con una investigación constante sobre la prenda como objeto. Costuras expuestas, superficies intervenidas y resoluciones visibles dejan en claro que el proceso no se oculta: se convierte en parte esencial del diseño.

La elegancia como disciplina
En un contexto donde lo ornamental suele dominar, Kostüme propone otra idea de elegancia: una que nace de la contención.

Las siluetas son precisas, depuradas, casi arquitectónicas. No hay excesos. Cada pieza está pensada desde la economía de recursos, donde la forma se impone con claridad.

Incluso la imperfección encuentra su lugar: ya no como error, sino como método. Como huella del hacer, como gesto humano que aporta valor y autenticidad.

Volver a lo tangible

En tiempos atravesados por la saturación tecnológica, la marca pone el foco en lo esencial: el hacer, el tiempo y la materialidad.

La colección no busca escapar del presente, sino responder a él desde una lógica propia. Una lógica donde el proceso importa tanto como el resultado.




25 años de identidad intacta
A 25 años de su fundación, Kostüme reafirma su universo estético sin concesiones. #51AW26 no mira hacia atrás: consolida su lenguaje y lo proyecta con precisión hacia adelante.

Una colección que no solo sintetiza la esencia de la marca, sino que también confirma su lugar dentro de la escena contemporánea.







