Lejos de los flashes y del ritmo vertiginoso de la televisión, Donato de Santis encontró su lugar en el mundo. El cocinero decidió volver a sus raíces y se instaló en su casa de Puglia, donde hoy transita una etapa atravesada por la calma, la introspección y el contacto directo con la naturaleza.
En este rincón del sur de Italia, su rutina dejó de estar marcada por cámaras y agendas exigentes para adaptarse a otro ritmo: el de la siembra, la espera y la cosecha.
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Un refugio entre olivos y piedra
Su propiedad respeta la arquitectura tradicional de la región. Construida con piedra caliza y paredes encaladas, la casa está pensada para convivir con el clima mediterráneo: refleja el sol intenso y mantiene los interiores frescos durante el verano.

Los arcos de medio punto, los techos abovedados y los materiales nobles como la madera recuperada y el hierro forjado construyen una estética orgánica, sin artificios. Todo dialoga con el paisaje de olivos centenarios que rodean el terreno.
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El corazón del hogar, como no podía ser de otra manera, es la cocina. De estilo rústico, con una gran mesa de madera, es el espacio donde Donato recibe a amigos y familiares, con ventanales que se abren directo a su huerta.
La huerta como filosofía de vida
Más que un hobby, cultivar sus propios alimentos se convirtió en un verdadero proyecto de vida. En su huerta, Donato busca reconectar con el sabor original de los productos y con los tiempos naturales de la tierra.

“Volver a sentir que un tomate tiene aroma”, compartió en sus redes, en una reflexión que resume el espíritu de esta nueva etapa.
“Cocinar con menos”, su nuevo mantra
El contacto directo con la tierra transformó también su manera de cocinar. La experiencia de sembrar, cuidar y esperar derivó en una filosofía basada en el respeto por el producto.
“Cuando cosechás algo que creció así, cambia todo. Cocinás distinto. Respetás más. Usás menos”, explicó el chef.

En este contexto, el lujo ya no pasa por lo sofisticado, sino por lo esencial: ingredientes frescos, procesos simples y una conexión genuina con el entorno.
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“Tierra roja, viento del mar y ese Mediterráneo que te deja todo más intenso”, describió sobre el paisaje que hoy lo rodea.

Un nuevo capítulo
Instalado en este refugio mediterráneo, Donato de Santis redefine su estilo de vida y también su cocina. Lejos del ruido, apuesta a una búsqueda más íntima, donde cada plato cuenta una historia que empieza en la tierra.
Un “lujo silencioso” donde menos, definitivamente, es más.
Fotos: Instagram



