Hay imágenes que no buscan ser virales. Ocurren. Se cruzan en el camino y, si alguien decide mirar con atención, quedan guardadas como una pregunta abierta. Eso fue lo que le pasó a Yessenia Barraza, fotógrafa, el 8 de enero, durante un viaje en Uber por la Ciudad de México.

Lo que grabó parecía simple: una pareja bajando un puente peatonal, cada uno con un bebé apoyado en el pecho. Pero al mirar mejor, apareció lo que no se veía a primera vista: tanques de oxígeno. Dos bebés. Dos mangueras. Dos adultos cargándolo todo.
El video se publicó días después, acompañado por una crónica íntima y respetuosa. Lo que siguió fue algo que la propia autora no imaginó: el registro se viralizó, la comunidad comenzó a moverse y, finalmente, apareció un gesto concreto de ayuda.
Según contó Yessenia en sus redes, ya lograron contactar a la pareja, confirmaron que son los padres de los bebés —mellizos de dos meses— y en los próximos días se coordinará la entrega de un auto, un regalo de Heriberto Vargas, conocido dueño de agencia de autos, decidió hacerles para facilitar su día a día. “Nada a cambio. Solo ayudar”, explicó ella.
La crónica original, completa y sin edición
La autora pidió que su primer posteo se compartiera tal cual fue escrito. Aquí, el texto íntegro:
"Crónicas de la YE
✨✨ Cuando la vida pesa, se camina en equipo ❤️
✍️ Por Yessenia Barraza
En mi viaje por la Ciudad de México iba en un Uber, pensando cómo era posible que el conductor no se quedara dormido con la música que llevaba.
Yo iba viendo por la ventana, como se ve la vida cuando no se tiene prisa.
Y de pronto, la vi.
Una pareja bajando de un puente peatonal.
Yo iba grabando algunas cosas de mi recorrido cuando los vi bajar hacia un área común, como si fuera un parque.
Me llamó mucho la atención lo que traían en el pecho.
Cada uno cargaba a un bebé, en esos arneses que se pegan al corazón.
Pensé: qué bonito.
Y grabé, porque me llamó la atención que fueran dos.
Seguí mirando…
y entonces lo vi bien.
El bebé que cargaba el papá tenía una manguerita.
Oxígeno.
Y en una mano, el papá llevaba un tanque.
En la otra… de pronto, al enfocar mejor, veo otro tanque y otra manguerita.
Dos bebés.
Dos tanques.
Dos adultos cargándolo todo.
Y ahí entendí algo.
La maternidad es dura.
La paternidad también.
Y la vida… a veces no viene ligera.
Hay historias fuertes y silenciosas que no vemos todos los días, pero eso no significa que no existan.
Hay familias que no posan.
Solo avanzan.
Por eso es importante elegir bien.
Porque no todo es felicidad.
Porque si un día la vida pesa así,
se necesita un compañero dispuesto a cargar al bebé…
y, si hace falta, también los tanques.
Porque criar no es romántico.
Es físico.
Es cansado.
Es real.
Para los hijos se necesita unión.
Presencia.
Manos que no suelten cuando el peso aumenta.
Manos y corazón que no se vayan.
No sé quiénes eran.
No sé su historia completa.
Pero esa escena me recordó que el amor verdadero no siempre se ve bonito…
a veces se ve fuerte.
Mientras el Uber avanzaba y los perdía de vista, mi corazón encontró a Dios en una frase corta pero poderosa:
Ayúdalos, Señor. 🙏🏽 Sánalos.
Y tengo fe en que así sea.
Yo ya escribí.
Ya me voy.
— Yessenia Barraza 🫶🏽✨"
Lo que pasó después

Días más tarde, el video comenzó a circular con fuerza. Personas que no se conocían entre sí compartieron, preguntaron, buscaron. “Esto es lo que pasa cuando usamos las redes para sumar y no para dividir”, escribió Yessenia.
En ese recorrido apareció Heriberto Vargas, quien decidió regalarles un auto para ayudarlos en su día a día. “Porque también es papá. Porque sabe lo que es levantarte todos los días por tus hijos y no rendirte”, explicó ella. Y también destacó el rol de su esposa: “Muchas veces estas decisiones tan bonitas vienen de una mujer que impulsa y cree”.
Hoy, la autora confirmó que el contacto ya está hecho y que la entrega se coordinará en los próximos días. “Yo encendí la chispita —dijo una seguidora— y ustedes fueron el combustible”.
No hay épica forzada ni moraleja cerrada. Solo una escena, una mirada atenta y una comunidad que decidió no pasar de largo.
En tiempos donde muchas veces las redes sociales amplifican el enojo, el juicio o la indiferencia, esta historia mostró otra cara posible del mundo digital. Una donde mirar con atención, contar con respeto y compartir con empatía puede generar algo real: ayuda concreta, comunidad y esperanza.
No fue solo un video viral, fue una cadena de humanidad. Personas que no se conocen, pero que se reconocen en lo esencial: cuidar, acompañar, no soltar. Porque cuando las redes se usan para sumar, dejan de ser solo pantallas y se convierten en puentes.
Suscribite al newsletter de Para Ti
Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:

