Pablo Bañares compartió en sus redes un video que conmovió a todos. Con la voz temblada pero llena de orgullo, relató un momento que para su familia significa un antes y un después: pudo llevar a su hijo Roque al gimnasio por primera vez desde el grave accidente que sufrió el adolescente en enero pasado.
“Es un día emocionante porque estoy yendo a llevar a mi hijo al gimnasio”, comenzó diciendo. Y enseguida explicó por qué ese gesto cotidiano se transformó en un logro inmenso. “¿Qué significa eso? Que de casi muerto, postrado durante meses, en coma, con respirador… ahora llega a esto.”
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Del coma profundo a la silla de ruedas… y ahora a ponerse de pie
Roque, de 17 años, sufrió en enero un accidente gravísimo en Pinamar: cayó desde un balcón, lo que le provocó una fractura en la base del cráneo y otras lesiones severas. Pasó semanas en coma, conectado a un respirador y en estado crítico.
Bañares recordó ese período con dureza: “Estuvo postrado 5 o 6 meses en estado vegetal. Era el horror.”
El primer gran avance llegó cuando Roque pudo pasar a una silla de ruedas. Para su familia, ese momento marcó algo enorme. “Cuando llegó a la silla de ruedas dije: es un superhéroe’.”
Hoy, ese mismo chico que estuvo inmóvil durante meses ya no necesita silla de ruedas.
El nuevo paso: volver al gimnasio
En el video, Bañares cuenta que Roque comenzó una nueva etapa en su rehabilitación:
“Ahora dejó la silla de ruedas y por primera vez lo voy a llevar a un gimnasio, con un kinesiólogo, para empezar a tonificar los músculos.”
Su emoción quedó sintetizada en una frase que repitió una y otra vez: “Los médicos dicen que es un milagro.”

Agradecimiento y fe
Pablo también aprovechó su mensaje para agradecer las oraciones, la energía y el apoyo recibido durante estos meses. “Son los rezos, eh. Gracias a todos los que rezan”, dijo con sinceridad.
Mientras relataba la evolución de su hijo, también habló del impacto emocional y físico que él mismo vivió durante este proceso: “Después de los viajes yo al final bajé todo…”, comentó, dando cuenta de lo desgastante que fue acompañar día a día la recuperación.
Un camino largo, pero con esperanza
La recuperación de Roque sigue siendo un proceso lento y lleno de desafíos, pero cada paso representa una victoria. La familia Bañares ha recibido muestras de apoyo constantes de amigos, colegas y seguidores, quienes siguen de cerca cada avance con cariño y esperanza.
Que hoy Roque vuelva a moverse, a trabajar su musculatura y a reconstruir su autonomía confirma lo que su padre no duda en decir: “Es un milagro.”
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