Gabriela Arias Uriburu y su mensaje por el Día de la Madre
 

Gabriela Arias Uriburu compartió un conmovedor mensaje por el Día de la Madre: “Hoy celebro mi maternidad”

gabriela arias uriburu
La escritora y referente humanitaria publicó un profundo texto donde reflexiona sobre su camino como madre, su historia marcada por el dolor y la transformación, y el renacer que hoy celebra desde la gratitud.
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En el marco del Día de la Madre, Gabriela Arias Uriburu compartió un mensaje cargado de emoción y sabiduría. Con la sensibilidad que la caracteriza, la activista escribió sobre su maternidad, un camino que la vida le presentó de manera desafiante, pero que con el tiempo se transformó en un viaje de sanación, aprendizaje y amor incondicional.

Su posteo resonó profundamente entre sus seguidores, que la acompañan desde hace años en su historia de resiliencia. Gabriela —quien vivió una de las experiencias más dolorosas que puede atravesar una madre, al haber estado separada de sus hijos durante años— hoy celebra una maternidad distinta: la que nace del alma, la que se sostiene en la distancia y en la fe.

El texto completo de Gabriela Arias Uriburu

"Hoy celebro mi maternidad

Por primera vez, comienzo a ser consciente de lo majestuosa que fue —y es— mi maternidad.
No solo por haber dado vida.
Tres embarazos difíciles, uno en el que casi la pierdo, y el nacimiento del más pequeño… donde crucé el umbral del más allá.

Y después, la maestría en medio de la tragedia.
Fui llamada a una maternidad desconocida:
la que sabe sostener en la distancia, en el vacío, en la exclusión, en el desprecio.

La que tejió puentes,
la que encendió luz donde todo era sombra,
la que, más allá de la razón y del equilibrio, siguió creando vida, caminos y resoluciones.

La vida me pidió despojarme del ego y ejercer una maternidad más grande,
una que no atenta contra la vida,
que no devuelve mal por mal,
que transforma la herida en conciencia y la ira en un océano de amor.

Esa maternidad permitió volver a encontrarnos.
La que supo cocinar desde lejos,
cantar para calmar dolores,
ayudar sin estar presente
.

Hoy puedo honrarla.
Porque es ella la que hoy me materna.
Los brazos que alguna vez abrazaron en el horror y en el milagro, hoy me abrazan a mí, regenerando cada partícula de mi existencia.

¿Fue la maternidad que soñé? No.
¿La que quise? Tampoco.
Fue la que la Vida me pidió,
y hoy le digo gracias,
porque me enseñó tanto:
a estar en todas partes,
a amar sin condición,
a ver de verdad a los hijos,
a comprender que nadie puede quitarte tu maternidad
.

Elevó mi amor,
elevó mi vida.
Creó su territorio de paz.
Restituyó la vida.
Supo poner límites.
Se volvió sabia, feroz y compasiva.
Aprendió a estar en silencio,
a pedir soledad,
a bañarse en alquimia.

Esa maternidad dio más vida en las noches oscuras…
y hoy me está maternando a mí.

Porque cuando los hijos crecen y se van,
te quedás con tu maternidad.
Entonces, ¿qué vas a hacer?
Amarte. Cuidarte. Sostenerte.

La maternidad abre los brazos y susurra:

“Mamá Gabriela, gracias por todo lo que diste.
Ahora te toca a vos entrar en el cuenco del amor
y ser bendecida por tu propia maternidad.”

Gracias a mis hijos por crecer,
porque al hacerlo, me devuelven a mí misma,
a mi nido,
a mi sanación,
a la madre que hoy vuelve a nace
r".

Un mensaje que trasciende el dolor

Con esta reflexión, Gabriela vuelve a recordarnos que la maternidad no solo se define por la presencia física, sino también por la fuerza invisible del amor. Su historia, marcada por la distancia y la reconciliación, se convierte en un testimonio de fe y esperanza que inspira a muchas mujeres a transformar el dolor en luz.

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