Este jueves, la gala de MasterChef Celebrity tuvo un ingrediente inesperado: la llegada de los hijos de los famosos, que entraron en fila, sorprendieron a sus padres y cambiaron por completo la energía del estudio.

Wanda Nara los recibió uno por uno mientras las cámaras captaban algo que no se compra ni se fuerza: la autenticidad infantil. Germán Martitegui anunció el giro del juego: ellos serían los encargados de ir al mercado y elegir los ingredientes. Desde allí, la dinámica se volvió un blend perfecto entre caos adorable y emoción pura.

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Las perlitas que derritieron a todos:
Mateo, el hijo del Turco Husaín, y una honestidad desarmante

Cuando Wanda le preguntó si era “tremendo”, respondió con un “sí” sin vueltas que hizo reír al jurado, a los participantes y al público. Nada más sincero que un nene diciendo la verdad sin filtro.

Ema, la hija de Eugenia Tobal: la espontaneidad que roba cámara

Apareció de golpe en una charla que no era suya y tiró una confesión divina: “Mi mamá sí llegó enojada”, cuando le preguntaron si Eugenia volvía molesta por decisiones del jurado.
La actriz se emocionó al cocinar el plato elegido por Ema. Se le notó en los ojos: no hay devolución del jurado que valga más que la validación de un hijo.



Benjamín, el hijo de Valentina Cervantes: libertad total en el mercado



Se paseó sin apuro, agarró cuatro kilos de naranjas “porque sí” y contagió su energía a todos. Su hermana Olivia aportó orden y precisión, como si compensara de manera natural ese torbellino dulce que él representa.




Los adolescentes, dueños del balcón y del humor

Desde arriba, los hijos de Maxi López y Wanda Nara —Valentino, Constantino y Benedicto— junto a Bastian, el hijo de Evangelina Anderson, tuvieron su propio show paralelo. El grito de “¡Pelado, peladooo!” dirigido a Martitegui se volvió viral en segundos, mostrando esa complicidad entre padres e hijos que trasciende cualquier formato televisivo.
Gina, la hija de Emilia Attias: ocurrencias inolvidables

Gina brilló con dos momentos icónicos: Confundió a Maxi López con un cantante de reggaetón.Le preguntó a Delfina, hija del Chino Leunis, por qué le dicen “El Chino”. La respuesta llegó sin rodeos: “Porque es medio chino en los ojos.”

Eso: desparpajo puro, humor involuntario y la frescura que ninguna producción puede guionar.



El momento más íntimo: La Joaqui y una maternidad a corazón abierto

La cantante conversó con Wanda con una honestidad casi luminosa. Recordó su etapa de mamá soltera, habló de la exposición y de cómo muchas veces construyó una coraza para sobrevivir.
Ver a sus hijas, Shaina y Eva, comportarse con tanta dulzura la desarmó: “Me gustaría que sepan que son el ejemplo de que yo sé escribir algo bonito también.”

Fue un instante donde la música, la vida y la maternidad se mezclaron en una frase que flotó en el estudio con un peso emocional rarísimo para un reality de cocina.

Una gala donde ganaron ellos

Caos adorable en el mercado, sinceridad absoluta, bromas, preguntas imposibles y mucha ternura.
La presencia de los hijos hizo que la competencia quedara en segundo plano para mostrar lo que no siempre se ve en televisión: el vínculo íntimo, real y cotidiano entre padres e hijos.

En tiempos donde todo puede parecer performance, los chicos trajeron lo que siempre falta un poco: frescura, verdad y esa emoción chiquita que te hace sonreír sin darte cuenta.

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