A un año y medio del incendio que cambió su vida para siempre, Mariana Derderian volvió a poner en palabras lo indecible. La actriz chilena, madre de Pedro —quien falleció a los seis años en mayo de 2024— habló con una honestidad conmovedora sobre su duelo, su transformación interior y la forma en la que hoy transita el dolor sin negarlo ni apurarlo.
Lo hizo en una entrevista con el podcast Más que titulares, donde dejó reflexiones profundas sobre la muerte, la maternidad y el sentido de seguir viviendo después de una pérdida irreparable. “Estoy aquí gracias a mi hija”, dijo, sin rodeos, al referirse al presente que comparte con Leticia, la hermana de Pedro.

“Es una experiencia brutal que modifica cada molécula de tu cuerpo”
Mariana recordó los días posteriores al incendio con una claridad atravesada por el impacto físico y emocional. “Yo estuve tres días hospitalizada y efectivamente hay distintas sensaciones. Respiré hollín, por supuesto. Y quizás también es una metáfora, porque efectivamente es una experiencia brutal, que modifica cada molécula de tu cuerpo”, explicó.
Desde entonces, siente que algo en ella volvió a nacer, aunque todavía no termina de definirse. “Yo siento que nace alguien en mí que todavía no termina de tomar forma. Se va a cumplir un año y medio y no termina de tomar forma, porque yo siento que de aquí en más yo no voy a ser, yo voy a estar siendo día a día”, reflexionó.
“No quiero ser, quiero estar”
Lejos de buscar respuestas cerradas o una identidad nueva que la defina, Derderian elige habitar el presente con libertad. “Un día voy a querer una cosa y otro día no, y me voy a dar la libertad de cambiar y de ser otra persona”, aseguró.
“Es un cambio de piel… eres otra persona y nunca más quiero que me definan o que me encasillen. No sé si quiero ser, quiero estar. Que cada día tenga su sorpresa y aprendizaje”, expresó.
El valor del aquí y ahora
En su reflexión, la actriz cuestionó la idea de postergar la felicidad. “Yo no doy por hecho que la vida tiene que llegar a hacerme feliz. Hay gente que dice: ‘Cuando tenga esto voy a ser feliz’. Porque hoy quizás estás teniendo lo que ayer te iba a hacer feliz y no lo estás disfrutando”, sostuvo.

Y agregó una frase que resume su mirada actual: “Tampoco hay un mañana, si tampoco sabes si despertas. Tengo muy presente el aquí y ahora en el sentido de que la muerte te persigue desde que naces”.
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“No quiero que se me pase el duelo”
Mariana fue clara al hablar de su decisión de no esquivar el dolor. “No quiero que se me pase. Siento que uno tiene que incorporar el dolor y honrarlo. Porque uno no pasa por esto para nada”, afirmó.
Lejos de encerrarse en el silencio, eligió compartir su experiencia. “Me parecería mezquino de mi parte vivir todo esto y no compartirlo. Quizás no ayude a todos, pero puede generar algo en algunos que vivieron algo similar”.
Pedro, “mi maestro”
En uno de los pasajes más conmovedores, habló del sentido profundo del vínculo con su hijo. “Si a mí me dicen: ‘Mariana, vas a tener un hijo, se llama Pedrito, va a estar contigo seis años y va a ocurrir este hecho tal cual como ocurrió, ¿lo quieres tener?’. Yo digo: ‘Venga, es mi maestro’”.
Y añadió: “Él no me enseñó solo durante esos seis años. Me va a enseñar hasta el último día de mi vida. A mí, a su hermana y quizás a mucha gente”.
La fortaleza de su hija
Gran parte de su fuerza hoy está puesta en Leticia. “Estoy aquí gracias a mi hija. Soy una madre que está en duelo, que no quiere dejar de estarlo. No quiero adelantarme a nada ni saltarme ninguna etapa”, explicó.
Sobre cómo atraviesa ella la pérdida, Mariana destacó: “Ella está bien. Los niños tienen una sabiduría impresionante, están parados desde una perspectiva tan distinta. Se enfocan en lo realmente importante”.
“Ese día murió Pedro, no murió ella y no morí yo”
Con una lucidez dolorosa, Derderian explicó por qué decidió no derrumbarse del todo. “Hay familias donde se muere un hermano y se muere la familia entera. Porque la mamá se hunde, el papá no puede… Entonces, para esos hijos, se murió todo”.
Y concluyó: “A la Leticia se le murió un hermano y a mí se me murió un hijo. Pero nosotras no vamos a morir. Ese día murió Pedro. No murió ella y no morí yo”.
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