En el marco de la esperada misión Artemis II, crece el interés por conocer cómo responde el cuerpo humano en condiciones extremas. Se trata de la primera misión tripulada del programa desde Apolo, y llevará a cuatro astronautas en un viaje de aproximadamente diez días alrededor de la Luna.
El lanzamiento está previsto desde el Centro Espacial Kennedy y genera gran expectativa no solo por sus objetivos científicos, sino también por los efectos físicos que implica viajar al espacio.
Qué le pasa al cuerpo en microgravedad
En condiciones de microgravedad, el organismo humano atraviesa múltiples cambios. Según explicó el especialista Diego Córdova en el ciclo Hablemos de esto (TN), “Cualquier cosita se complica en el espacio. Un simple resfrío, por ejemplo. Acá alguien se puede descongestionar enseguida, pero allá en el espacio alguien que tiene un resfrío es muy difícil que se descongestione porque debido a la ingravidez todos los fluídos tienden a irse a la cabeza”.

Esto ocurre porque sin gravedad, los líquidos del cuerpo no descienden como en la Tierra, sino que se redistribuyen, generando presión en la zona superior del cuerpo.
Por qué no se puede llorar en el espacio
Uno de los datos que más sorprendió es la imposibilidad de llorar de la manera en que lo hacemos en la Tierra. “Por eso es que dicen que no se puede llorar en el espacio. Es imposible que salgan las lágrimas”, explicó Córdova.
Aunque la emoción existe, las lágrimas no caen. En ausencia de gravedad, los líquidos forman pequeñas esferas que quedan adheridas al rostro, generando una especie de película acuosa alrededor de los ojos.
Este fenómeno se debe a que las moléculas del líquido permanecen más unidas y no tienen una fuerza que las haga descender, como sucede en la Tierra.
Los efectos de la microgravedad en el organismo
Más allá de este dato curioso, la microgravedad impacta en todo el cuerpo. “Todo el cuerpo humano sufre a raíz de la ingravidez. El cuerpo humano fue desarrollado para vivir acá en la tierra con la gravedad que tenemos. Y cualquier variación en la gravedad produce cambios fisiológicos”, detalló el especialista.
En esa misma línea, Noel de Castro ya había advertido sobre estos efectos en una entrevista con Para Ti: “Muchos de los efectos de la microgravedad aún no se entienden completamente. Por ejemplo, en el espacio se pierde masa ósea y muscular muy rápido, y hay alteraciones en la visión y el sistema inmunológico. Ser astronauta también es ser un sujeto de estudio constante”.
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Así, la misión Artemis II no solo representa un nuevo paso en la exploración espacial, sino también una oportunidad para seguir comprendiendo cómo el cuerpo humano se desafía y adapta fuera de la Tierra.


