Darío Lopérfido murió este viernes a los 61 años. El exfuncionario y gestor cultural atravesaba un cuadro de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neuromuscular degenerativa que le fue diagnosticada en julio de 2024. A pesar del rápido deterioro de su salud, Lopérfido se mantuvo activo en su rol como director de la Cátedra Vargas Llosa hasta sus últimos días.
En diciembre pasado, el exministro decidió romper el silencio sobre su padecimiento a través de una columna titulada "Tener ELA es una mierda", publicada en la revista Seúl. Con una honestidad brutal, relató cómo la enfermedad transformó su cotidianeidad: "La ELA no te deja nada de glamour. Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba". En aquel texto, confesó que solo conservaba el movimiento de una mano y una pierna, lo que lo obligaba a trabajar desde su casa, "escondido" del ojo público.
Como contó Para Ti en una nota anterior, Lopérfido llegó incluso a evaluar la posibilidad de la eutanasia, atravesado por el dilema de qué sería más traumático para su hijo pequeño: si verlo sufrir el avance de la enfermedad o enfrentar su ausencia prematura.
Su trayectoria en la gestión pública
Lopérfido fue una figura central de la política cultural argentina desde los años 90. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa, se desempeñó como secretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación, siendo uno de los rostros más visibles del Grupo Sushi.
Años más tarde, en 2015, asumió la dirección artística del Teatro Colón y la presidencia de Ópera Latinoamérica. En 2016, se incorporó al gabinete de Horacio Rodríguez Larreta como ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, su paso por el ministerio fue breve y estuvo marcado por la polémica tras sus declaraciones cuestionando el número de desaparecidos durante la última dictadura militar, lo que generó un fuerte repudio de organismos de derechos humanos y del sector artístico.
Seis meses después de asumir, presentó su renuncia. Tiempo después, recordaría esa etapa con amargura: "Ser ministro de Larreta fue una de las peores experiencias de mi vida política", sostuvo, distanciándose del entonces jefe de Gobierno porteño.
Un intelectual hasta el final
A pesar de las controversias políticas, su capacidad de gestión y su formación intelectual fueron reconocidas en diversos ámbitos internacionales. Tras alejarse de la función pública en Argentina, se radicó en el exterior y se puso al frente de la Cátedra Vargas Llosa, desde donde continuó promoviendo el debate de ideas y la cultura.
En sus últimos meses, a través de sus relatos sobre la ELA, Lopérfido buscó visibilizar la crueldad de una enfermedad que le quitó la autonomía física pero no la lucidez. Su fallecimiento marca el cierre de una etapa para quien supo ser un hombres influyente de la cultura y la comunicación política del país.

