Rocío Marengo vivió un momento profundamente emotivo al compartir una experiencia íntima que la conecta con su papá, fallecido en 2018. Durante su participación en el programa Todo cocinado (El Trece), la conductora abrió su corazón y no pudo contener las lágrimas.
En diálogo con Renzo Berecoechea, Rocío fue consultada sobre si alguna vez había sentido señales de seres queridos que ya no están. La respuesta fue inmediata y cargada de emoción.
La señal que la conmovió en un momento clave
“A mí se me aparecen mucho... Ay, voy a llorar, pero bueno en este programa vale todo. Me aparece mucho una mariposa. El día que nació Isidro se me apareció una mariposa y sentí que era mi papá”, expresó, visiblemente conmovida.
El nacimiento de su hijo Isidro, fruto de su relación con Eduardo Fort, estuvo atravesado por una mezcla de emociones. El bebé llegó al mundo el 3 de diciembre, en un contexto que requirió adelantar el parto.
En medio de la incertidumbre y ansiedad propia de ese momento, la presencia de la mariposa tomó para ella un significado especial, como una forma de sentir cerca a su padre, Alejandro Marengo.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, Marengo contó que estas experiencias se repiten en su vida cotidiana. “Hay días que necesitamos, y aparece una mariposa. Esto pasa mucho, a mucha gente”, explicó.
Además, recordó otra situación que la impactó profundamente durante el cumpleaños de 15 de la hija de una amiga. “Sus papás fallecieron y el día de la fiesta, de plena lluvia, había una mariposa que se posó en una florcita blanca de la mesa”, relató.
Un mensaje cargado de emoción
Conmovida, la conductora dejó una reflexión que resume su mirada sobre estas experiencias: “Hay que estar atento a las señales, a veces la locura no te deja frenar. Pero cuando vos mirás a tu alrededor está la persona que vos necesitás. Hay que estar abierto a las señales, porque es lindo sentir eso, sentir que están, que no nos dejaron”.
En un presente atravesado por la maternidad, Rocío mostró su faceta más sensible y compartió cómo ciertos momentos pueden convertirse en puentes emocionales con quienes ya no están físicamente, pero siguen presentes de otras maneras.



