Durante el primer programa de Mirtha Legrand desde Mar del Plata, los invitados fueron dos duplas de hermanos: Joaquín y Lucía Galán, y Natalia y Soledad Pastorutti. Se trató del regreso del ciclo de la diva de la televisión en su temporada de verano 2026. Durante la Mesaza, las artistas de Arequito hablaron acerca de su padre Omar quien fue imprescindible en sus inicios.
"Si bien no tocaba instrumentos, recitaba mucho Yupanqui, el Martín Fierro. Lo sabía de memoria y nos lo explicaba", aseguró Soledad quien lo calificó como un apasionado de la música a pesar de que no se dedicaba a ello. Por otro lado, su madre Griselda era profesora de danzas por lo que la música siempre estaba presente en sus hogares.
"Era mecánico, arreglaba autos en Arequito y era muy buen padre. Yo siento que este hombre era un soñador", expresó. A su vez, recordó la relación que tenían con su abuela ya fallecida. "Mi papá y mi abuela paterna eran almas gemelas. Fueron los que más nos impulsaron, si no hubiese sido por ellos no tendríamos esa confianza en nosotras mismas", reconoció.
A pesar de que ambos eran muy diferentes lograron que las niñas se consolidaran como artistas reconocidas en el folclore. "Mi abuela era una mujer criada a la antigua, poca cariñosa. Éramos sus únicas dos nietas. Tenía miedo a todo pero mi viejo era un distinto", afirmó. De hecho, uno de los símbolos emblemáticos de la Sole, el revoleo del poncho, fue una de las ideas de su padre.
"Empecé a cantar chacarera y tenía un poncho que mi papá le había regalado a mi mamá en una luna de miel. Un señor en el fondo empieza a sacarse el suéter y lo revoleó y allí lo empecé a hacer. Me decían que sólo servía para eso y dejé de revolear por cinco años....en aquel momento tenía 15 años y leer las críticas a esa edad era muy fuerte", rememoró.
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