Tatu Glikman, la elegida de Sebastián Ortega para Amor animal
 

Tatu Glikman, la elegida de Sebastián Ortega para protagonizar Amor animal: "A los 12 ya buscaba castings en Google"

En una charla divertida y cómplice con Priscila Crivocapich para la sección Protagonistas de Para Ti, Tatu Glikman recorre su camino desde que descubrió su pasión por la actuación a los 7 años hasta su trabajo en una inmobiliaria, mientras esperaba el papel que la consagró en En el barro y su protagónico en Amor animal, de la mano de Sebastián Ortega.
News
News

Hay algo en Tatiana "Tatu" Glikman (31) que no se explica solo con talento. “Desde chica soñaba con ser actriz”, la presenta Priscila Crivocapich al comienzo de la charla en esta nueva edición de la sección Protagonistas. Hoy, ese deseo se convirtió en realidad: fue la elegida de Sebastián Ortega para protagonizar Amor animal, junto a Franco Masini.

Pero lejos de instalarse en la épica del éxito, ella baja el tono y lo pone en palabras simples: “Son unos buenos tiempos”. Y enseguida completa: “Todo el momento de grabación es meterle cuerpo, meterle cabeza… y lo hablamos la otra vez con Franco (Masini), que es momento de compartir, brindar, ver lo que ya hiciste”.

Su presente se apoya en un recorrido que tuvo más insistencia que certezas. Pero el punto de inflexión llegó con una oportunidad clave tras trabajar en la serie Entrelazados de Disney: convertirse en la elegida de Sebastián Ortega.

“Yo arranco en Barro. Ahí yo no lo conocía a Sebastián. De hecho lo conozco después de quedar”, explica sobre ese primer acercamiento en la exitosa En el barro.

La tapa

El camino hasta ahí no fue directo: “Son muchas etapas con directores de casting, con el director Alejandro "el Negro" Ciencio…”. Y recién en el set, ya en pleno proceso de transformación de su personaje, se dio el vínculo con el productor:

“Lo conozco cuando ya me estaba haciendo todas las cosas para la China (N. de la R.: su personaje en En el barro): cinco decoloraciones, un tatuaje en la cara, los grills… era un montón de preparación antes de grabar”.

Ese primer encuentro marcaría el inicio de una relación profesional que más tarde volvería a cruzarlos en Amor animal, donde terminó de consolidarse como una de sus apuestas.

"Me empiezan a llegar mensajes con un flyer que decía ‘se busca actriz que rapee’"

El salto a Amor animal llegó de una forma inesperada. “A mí me llega el casting por un nuevo público que tengo en Instagram, porque yo subía unos videitos rapeando para joder. Me empiezan a llegar mensajes con un flyer que decía ‘se busca actriz que rapee’”.

En ese momento, su realidad era muy distinta: “Yo venía de un bache actoral de cuatro años… seguía haciendo mis obras, trabajaba en producción y en ese momento también estaba trabajando en una inmobiliaria”. Fue ahí, en medio de esa rutina, donde todo empezó a moverse.

“Yo venía de un bache actoral de cuatro años… seguía haciendo mis obras, trabajaba en producción y en ese momento también estaba trabajando en una inmobiliaria”.

“Hice los castings, que fueron varios… tengo una muy buena representante”, cuenta. Pero atravesó ese proceso con cierta reserva: “Yo no hablaba con Sebastián de esto porque pensé que era algo negativo ya estar en una de Underground. Dije: ‘No me van a querer para dos’”. La contradicción era clara: la oportunidad estaba, pero también el miedo.

“Yo no hablaba con Sebastián de esto porque pensé que era algo negativo ya estar en una de Underground. Dije: ‘No me van a querer para dos’”.

"Estoy cansada. Porque vos decís ‘la elegida de Sebastián Ortega’… yo castié por 150. Son muchísimos"

Esa incertidumbre también apareció en el momento más decisivo. “Sentía que podía ser mío, pero cuando salí del casting le dije a mi mamá: ‘No sé, puedo no quedar’”. Y ahí aparece una de las frases que mejor resumen su camino: “Estoy cansada. Porque vos decís ‘la elegida de Sebastián Ortega’… yo castié por 150. Son muchísimos”. Detrás del presente hay años de insistencia, de intentos fallidos y de aprendizaje constante.

“Yo lloraba y decía ‘¿por qué no quedo en nada?’… es un ejercicio constante de no tomárselo personal, de también decir ‘tal vez puedo ser mejor’… es agotador”.

En ese recorrido, hubo palabras que la marcaron. Recuerda especialmente algo que le dijo Alan Madanes: “Alguien en este momento está escribiendo un personaje que vas a hacer vos. Paciencia”.

Y aunque suena simple, fue clave en momentos difíciles. “Yo lloraba y decía ‘¿por qué no quedo en nada?’… es un ejercicio constante de no tomárselo personal, de también decir ‘tal vez puedo ser mejor’… es agotador”. Incluso llegó a plantearse si quería seguir:“En un momento pensé ‘tal vez nunca quedo en un casting grande… ¿y lo quiero seguir haciendo? Sí’”.

“En un momento pensé ‘tal vez nunca quedo en un casting grande… ¿y lo quiero seguir haciendo? Sí’”.

"A los 12 buscaba castings en Google"

La vocación apareció temprano. “Arranqué con comedia musical porque mi mamá me hacía probar de todo… y ahí dije ‘esta me gusta’”. Desde entonces, no paró. “A los 12 buscaba castings en Google. A los 13 hice uno y quedé: era una obra en el teatro IFT que se llamaba Vacaciones de nota en nota y yo hacía de la nota ‘mi’. Todo lo que decía era ‘esta es mi silla’. Me llevaba el guion al colegio para estudiar en los recreos… fue lo único que me hizo moverme, porque esto es lo que me interesa”.

"Me preguntan mucho por escenas de sexo… a mí me da igual"

En Amor animal, los desafíos fueron otros. “Me preguntan mucho por escenas de sexo… a mí me da igual. Ahora me ponés a bailar con gente que baila hace 20 años…”. Desde ahí aparece su autoexigencia: “Yo soy una actriz que canta y baila, no creo que sea cantante ni bailarina”. Y sin embargo, lo enfrenta, lo trabaja y se expone.

Su relación con el trabajo también tiene una particularidad: logra despegarse rápido de los personajes. “No me quedo mal… es más un cansancio físico. Las escenas dramáticas te dejan los ojos cansados, pero no triste. Dan el corte y ya está, me tomo un café y vuelvo”. Ese “switch” también se reflejó en su ritmo laboral: terminó Barro y a los pocos días ya estaba viajando a Uruguay para empezar el nuevo proyecto.

"Las escenas dramáticas te dejan los ojos cansados, pero no triste. Dan el corte y ya está, me tomo un café y vuelvo".

El rodaje, en Montevideo y Punta del Este, tuvo mucho de convivencia. Con Franco Masini, la conexión fue inmediata: “Era lindo bajar la data con un compañero… no irse a dormir enroscado”. Con Santiago Achaga y el resto del elenco, se armó una dinámica cercana, casi de grupo de amigos.

"Con Valen Zenere nos conocemos en Barro"

Otro vínculo clave fue el que construyó con Valentina Zenere, que hoy es una de sus personas más cercanas. “Con Valen nos conocemos en Barro. No teníamos tantas escenas juntas, entonces era más ‘hola, ¿cómo estás?’ y grabar”. Pero había un nexo en común que funcionó como puente: “Es muy amiga de mi mejor amigo, Fausto, y él me decía ‘vos te vas a hacer amiga de Valentina’”.

“Con Valen nos conocemos en Barro. No teníamos tantas escenas juntas, entonces era más ‘hola, ¿cómo estás?’ y grabar”.

El clic llegó sobre el final del rodaje. “Era la última semana, había sido el cumpleaños de Sebastián… esas noches donde hay chisme entre el elenco. En un momento me dice ‘¿querés venir a mi camarín?’ y yo dije ‘ya está, con esta’”. Desde entonces, no se separaron más: “Nos encerramos una hora a hablar… y nunca paró”.

"Estábamos en la quinta de Sebastián, llaman a un tatuador, cada uno se hacía cualquier cosa y Valen me dice ‘¿nos tatuamos juntas?’".

La intensidad del vínculo creció rápido.“Somos como una relación de lesbianas de amistad”, dice entre risas. Y ese lazo tuvo su símbolo: “A los tres meses nos tatuamos. Estábamos en la quinta de Sebastián, llaman a un tatuador, cada uno se hacía cualquier cosa y Valen me dice ‘¿nos tatuamos juntas?’”.

La respuesta fue inmediata: “Si me pensaba tatuar con una pareja que me dura un año… con Valentina, que va a ser mi amiga toda la vida, le dije ‘dale’”.

“Si me pensaba tatuar con una pareja que me dura un año… con Valentina, que va a ser mi amiga toda la vida, le dije ‘dale’”.

"Mi mamá está más tatuada que yo"

Su relación con los tatuajes también habla de su personalidad. “Tengo un pez globo, una mariposa haciendo fuck you… no hay significado”, cuenta. Y suma un dato familiar que lo explica todo: “Mi mamá está más tatuada que yo, tiene toda la espalda llena de pájaros”.

“Mis tatuajes: tengo un pez globo, una mariposa haciendo fuck you… no hay significado”.

El reconocimiento en la calle empieza a aparecer, aunque todavía con cierta distancia. “Me dicen ‘sos de…’ y yo digo ‘dale, no te puedo decir yo de dónde soy’”. También hay un detalle que juega a su favor: “Yo estoy morocha y en las series estoy rubia, entonces no me reconocen tanto”.

“Tengo muchas ganas de hacer una peli… una buena peli que me lleve tiempo”

Con el presente en alza, ya piensa en lo que viene. “Tengo muchas ganas de hacer una peli… una buena peli que me lleve tiempo”. También proyecta trabajar afuera: “Me dan ganas de irme a España… a donde sea si está bueno el proyecto”.

“Me dan ganas de irme a España… a donde sea si está bueno el proyecto”.

"Estoy armando un disco, pensando qué identidad quiero tener"

Y en ese camino, aparece una búsqueda más personal: la música. “Sueño musical… salir con lo mío”, dice. Y explica de dónde nace: “Empecé a hacer música en 2023, aburridísima de mi vida, de no quedar en ningún casting… no tenía dopamina en ningún lado y dije ‘vamos a hacer música’”.

“Empecé a hacer música en 2023, aburridísima de mi vida, de no quedar en ningún casting… no tenía dopamina en ningún lado y dije ‘vamos a hacer música’”.

Ese impulso inicial se transformó en algo más grande. “Después vino todo lo de las series y no podía hacer música, pero hice la música para la serie, que fue una escuela tremenda”. Hoy, el enfoque es otro: “Estoy con un equipo, armando un plan, un disco, pensando qué identidad quiero tener”.

Ahí aparece una diferencia clave con la actuación: “Como actriz me amoldo a un personaje… pero con mi música es ‘soy yo y puedo decidir’”. Esa libertad es la que hoy la entusiasma.

“Ya aprendí a no ponerme ansiosa. Estoy ejercitando la paciencia hace mucho”.

Y en medio de todo, vuelve a una idea que atraviesa su historia: aprender a esperar. “Estoy en un momento de bajar un poco, festejar…”.

Entonces lo dice, simple, como una síntesis de todo su recorrido: “Ya aprendí a no ponerme ansiosa. Estoy ejercitando la paciencia hace mucho”.

Fotos: Martina Cretella

Videos: Candela Petech y Rocío Bustos

Estilismo: @muna_oficial

Looks: @kostumeba

Peinado: @lucasobredorhair

Makeup: @nazag_makeup

Medias: @moraoficial.ok

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig