La triste despedida de Ángel en Comodoro Rivadavia: el dolor de un padre que pidió ser escuchado
 

La desgarradora despedida de Ángel, el nene que murió en Comodoro Rivadavia

La desgarradora despedida de Ángel, el nene que murió en Comodoro Rivadavia
Entre juguetes y flores, la ciudad patagónica dio el último adiós a un nene de 4 años cuya muerte conmociona al país. Mientras la justicia investiga, el entorno paterno asegura que el pequeño dio señales que no fueron escuchadas.

Un cajón muy pequeño ocupa el centro de la escena en una sala velatoria de la Avenida Canadá, en Comodoro Rivadavia. No está solo: lo rodean juguetes, peluches y las velas que quedaron de una ceremonia que se extendió durante toda la noche. Es el adiós a Ángel, un nene de 4 años y cinco meses que, hasta hace poco tiempo, jugaba como cualquier otro chico, pero cuya vida terminó de una forma que todavía genera más preguntas que respuestas.

El ambiente está cargado de un dramatismo difícil de poner en palabras. Los familiares y seres queridos que lo cuidaron durante la mayor parte de su vida se quiebran frente a esa imagen que nadie debería ver. Ángel llegó en estado crítico al Hospital Regional hace unos días y, aunque peleó por su vida en terapia intensiva, no logró resistir. Hoy, lo que queda es el pedido de justicia y una investigación que cambió de rumbo drásticamente en las últimas horas.

Una historia de idas, vueltas y señales de auxilio

La vida de Ángel estuvo marcada por las decisiones judiciales. Sus primeros años los pasó en Comodoro Rivadavia junto a su papá, Luis, y su mamá, Mariela. Sin embargo, cuando el nene tenía apenas un año, su madre decidió mudarse a Córdoba. En ese momento, Ángel quedó al cuidado exclusivo de su padre, quien poco después formó una familia con Lorena. Fue ella quien se encargó de los cuidados diarios, de la crianza y de acompañar cada paso del crecimiento del nene.

El conflicto estalló cuando Mariela regresó y reclamó la tenencia. Basándose en una denuncia previa, la Justicia decidió que Ángel debía ser restituido a su madre biológica. Desde noviembre pasado, el nene vivía con ella, lejos del hogar donde se había criado. Según el relato de su familia paterna, Ángel no quería irse; lloraba, se resistía y pedía quedarse. Existían videos que registraban esos encuentros, pruebas de un nene que manifestaba una angustia profunda y que, tal vez, estaba intentando decir algo que todavía no sabía explicar con palabras.

El dato de la autopsia que cambió todo

Lo que en un principio se presentó como una emergencia médica, dio un vuelco escalofriante tras la intervención de los peritos. La autopsia reveló que Ángel presentaba golpes internos, un hallazgo que transformó la causa y puso la lupa sobre el entorno de la madre y su actual pareja, a quienes hoy señalan como responsables.

El día que Ángel entró al hospital en estado crítico, su madre llamó a Luis para que fuera al centro de salud. Sin embargo, tras la llegada del padre, la mujer habría desaparecido del lugar. "Su cuerpo debe seguir hablando", escribió Lorena, la mujer que lo crió, en un mensaje que resume la impotencia de quienes aseguran que las señales de miedo del nene fueron ignoradas por las instituciones que debían protegerlo.

Una investigación en marcha

Mientras el fiscal de la causa, Facundo Oribones, espera los resultados finales de todos los estudios complementarios, la sospecha sobre la madre y su pareja crece. El caso de Ángel obliga a mirar esas zonas grises del sistema judicial y a cuestionar qué pasa cuando un chico expresa miedo de forma sistemática.

Hoy Comodoro Rivadavia llora a un nene que se aferraba al lugar donde se sentía cuidado. La justicia ahora tiene la tarea de reconstruir qué pasó en esos meses de convivencia forzada y determinar por qué Ángel terminó en un hospital luchando una batalla que no pudo ganar.

 
 

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