Si te gustan los budines húmedos y bien caseros, esta receta te va a acompañar todo el invierno.
Un clásico casero que siempre funciona
Hay recetas que no fallan, y este budín es una de ellas. La zanahoria aporta humedad y una textura suave, mientras que la naranja suma aroma y frescura. Esa combinación hace que no necesites ingredientes raros ni técnicas complicadas para lograr un resultado riquísimo.
Además, es una opción práctica para resolver una merienda sin recurrir a ultraprocesados. Lo preparás en pocos pasos, con ingredientes que seguro tenés en casa, y te queda un budín que se mantiene húmedo varios días.

Ingredientes (rinde 8 a 10 porciones)
- 2 zanahorias medianas ralladas
- Ralladura y jugo de 1 naranja
- 3 huevos
- 1 taza de azúcar (morena o blanca)
- 1/2 taza de aceite (de maíz o girasol)
- 2 tazas de harina de trigo
- 1 cucharada de polvo para hornear
- 1 pizca de sal
- Opcional: 1/2 cucharadita de canela o nuez moscada
Preparación paso a paso
Paso 1: Batí la base
Batí los huevos con el azúcar hasta lograr una mezcla cremosa y más clara. Este paso ayuda a que el budín quede aireado y liviano.
Paso 2: Sumá los líquidos
Agregá el aceite junto con el jugo y la ralladura de naranja. Mezclá bien hasta integrar todo y que se sienta ese aroma cítrico.
Paso 3: Incorporá la zanahoria
Sumá la zanahoria rallada y mezclá. Vas a ver cómo la preparación empieza a tomar más cuerpo.
Paso 4: Integrá los secos
Tamizá la harina con el polvo de hornear, la sal y las especias (si elegís usarlas). Esto ayuda a evitar grumos y a que la mezcla quede más homogénea.
Paso 5: Uní todo con suavidad
Incorporá los ingredientes secos de a poco, con movimientos envolventes. Mezclá lo justo para integrar, sin batir de más.
Paso 6: Llevá al horno
Volcá la preparación en un molde previamente aceitado y llevá a horno precalentado a 180 °C durante 40 a 45 minutos, hasta que esté dorado y firme.
Paso 7: Dejá enfriar
Retirá del horno y dejá enfriar antes de desmoldar. Esto ayuda a que mantenga su estructura y textura.
Tips y variaciones
Si querés darle un plus, podés preparar un glaseado simple mezclando azúcar impalpable con unas gotas de jugo de naranja. Le aporta brillo y refuerza el sabor cítrico.
También podés adaptarlo a tu gusto: sumá nueces picadas, cambiá las especias o incluso reducí un poco el azúcar si preferís un resultado menos dulce.
Un dato clave: este budín mejora con el paso de las horas. Al día siguiente está todavía más húmedo y sabroso, ideal para cortar en rodajas y acompañar con café o mate.


