Retrato de Dafne Schilling, una influencer espiritual

Es la chica yogui más querida de las redes sociales. Tan divertida como profunda, nos cuenta su camino hacia la espiritualidad.
En Instagram (@dafneschilling) tiene más de 58 mil seguidores. Foto: Maxi Didari.

A veces creemos que para ser un gurú hay que vestir túnicas blancas, andar descalzo y meditar durante doce horas seguidas a los pies del Himalaya. Pero Dafne Schilling es una yogui de rulos dorados y sonrisa ruidosa, un claro ejemplo de que los líderes espirituales son mucho más cercanos de lo que nosotros creemos. “A mí me divierte que me digan gurú o maestro. Me lo tomo como un mimo lindo porque entiendo que todos buscamos referentes y nos gusta honrar a personas que nos inspiran”, cuenta Dafne mientras ceba unos mates en el living del búnker zen donde vive con su marido, Nico Bursztyn (37).

Y sin esquivar la responsabilidad de liderar una comunidad de más de 58.000 seguidores que la siguen en Instagram (@dafneschilling), aclara: “Me considero una guía. En un momento sentí la responsabilidad de tener respuestas para todo, pero aprendí que no tengo que sabérmelas todas y que a veces es suficiente con dar apoyo o poner el oído”.

Conocer el yoga booty ballet le cambió la vida. Foto: Maxi Didari.

El camino de Dafne

La búsqueda interna de la que Dafne Schilling (31) habla comenzó desde muy chiquita cuando, motivada por expresar el huracán de emociones de todos llevamos dentro, se anotó en clases de danza, teatro y canto. Era tal su pasión que con tan solo 14 años fue elegida para entrar a Rebelde Way y, una vez que terminó el colegio, se dedicó a formarse con los mejores artistas. “Mientras me la pasaba de casting en casting me anoté en un instructorado de yoga para poder solventar mis gastos. ¡Nunca me imaginé que iba a terminar siendo mi vida! De hecho, no se me dio de una. En 2012, ni bien empecé a dar mis primeras clases, dejé todo para irme a vivir a Los Ángeles y acompañar a una película danesa en la que había actuado (Superclásico, nominada al Oscar esa temporada).

Dafne no volvió con la estatuilla bajo el brazo, pero sí con un galardón más íntimo. “Ahí fue donde conocí el método yoga booty ballet… ¡y me voló la cabeza! Era todo lo que yo quería en una misma clase, una fusión entre yoga, baile y meditación que rompía con todos los esquemas”.

Emocionada por compartir lo que ella había experimentado, volvió a la Argentina decidida a transmitir su propia versión de las clases que le habían cambiado la vida y las bautizó Intención en Movimiento.

Dafe en su casa, con Para Ti Fit. Foto: Maxi Didari.

Las estaciones del alma

Fue criticada por los yoguis más ortodoxos, pero pronto empezó a ser seguida por miles de fans que, por supuesto, también leyeron su libro Doce estaciones del alma. “En 2012 se llamaba yoga booty ballet, pero nunca me sentí identificada con las clases que son todas iguales. En cambio en mis clases, si bien tienen un formato de 90 minutos y arrancamos con una meditación, seguimos con baile y terminamos con yoga y relajación, trabajamos con intenciones mensuales. Por ejemplo: ‘transformo el miedo en poder’, ‘merezco amarme’ o ‘abrazo mi verdad’. Entonces decidimos poner nuestros deseos e intenciones y canalizarlos a través del movimiento. Sé que suena algo loco, pero es toda una experiencia, ¡y hay que vivirla para entenderla!”

Yoga, baile y meditación. Los pilares del “método Dafe Schilling”. Foto: Maxi Didari.

-¿Te puedo preguntar por el secreto de tu éxito o preferís tenerlo escondido?

-No sé. Al principio sentía que tenía que encajar con ciertas estructuras, pero en un momento solté con todo y decidí simplemente mostrarme como soy. Tengo que ser muy transparente conmigo misma para que el mensaje llegue. Y creo que se nota que todo lo que digo y hago es desde mi verdad. Soy una buscadora total. Remadora, perseverante, súper capricorniana y muy resistente.

-¿Y algún poder o don especial?

-Sí, ¡tengo poderes! Uno de ellos es el de seguir adelante e ir tras mis sueños con pasión. También creo que podemos sanarnos con el movimiento. Yo, cuando viene el miedo, le pego una patada ninja y lo invito a bailar conmigo. No me entrego.

-¿Cuál es tu kit de herramientas para ser feliz?

Una de mis principales armas es la meditación, con la que busco cesar las vibraciones de la mente. Hay muchas maneras de lograrlo, pero yo practico la meditación trascendental: durante 15 o 20 minutos repito un mantra personal y secreto que me dio un instructor en un ritual de iniciación. Cuando termino hay algo de la esponja cerebral que se estruja. Pero no es sólo meditando que una es feliz… ¡transpirar es una de las mejores maneras de liberarse! Yo entreno en el gimnasio 45 minutos dos veces por semana, bailo y hago yoga. Y cuando no tengo ninguna clase, me levanto temprano en casa, pongo música y hago una combinación de las dos. Voy al gimnasio y todo lo que hago es para despertar esa fortaleza y fuego interno. No busco verme perfecta físicamente (lo dice antes de la producción de fotos para la que no se puso ni una gota de maquillaje). Y otro secreto de la felicidad es estar en contacto con mi creatividad, darme un tiempito para leer algo que me inspire o hacer algo que me guste. Un momento conmigo misma. 

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-¿Sentís que las mujeres seguimos viviendo bajo la presión de sentirnos perfectas?

-¡Re! Aunque creo que las nuevas generaciones de chicas vienen con un chip mucho más abierto. En las clases de danza a las que voy veo a muchas pendejas que por ahí no tienen los cuerpos tallados, pero bailan sexy y son súper desinhibidas. En cambio las que somos más grandes no llegamos ni a un 10% de la actitud de ellas. ¡Las amo! No tienen tabúes.

Foto: Maxi Didari.
Foto: Maxi Didari.

-¿Qué batalla nos falta ganar?

-La de la perfección, incluso dentro del mundo del bienestar, equilibrio y yoga. Hay una competencia entre quién es el mejor yogui, quién hace la vertical más tiempo o pone la pata más arriba. Al final, para estar bien parece que hay que hacer un millón de cosas: ir a la astróloga, hacer lo registros akáshicos, ir a terapia, ser flaca, conocer tu carta astral, comer arroz yamaní todos los días (risas). ¡Es agotador! Por ahí lo mejor es observar qué necesitás, qué te hace bien a vos e inspirarte en mujeres reales.

Dafne Schilling: creadora de “Intención en Movimiento” y autora del libro “Doce estaciones del alma”. Foto: Maxi Didari.

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