¿Alguien dijo tiempo libre?: una reflexión sobre cómo se reparten las tareas domésticas en tiempos de cuarentena

Ni ejercicios, ni películas ni libros que nunca pudimos leer (ahora tampoco). Hay dinámicas familiares que en tiempo de coronavirus no hacen más que enfatizar las inequidades que hay entre mujeres y hombres en la distribución de las tareas en la casa. Georgina Sticco, especialista en género y trabajo, plantea el problema y sugiere algunas alternativas de cambio.

Cuando se dictaminó por primera vez el aislamiento social preventivo y obligatorio, llovieron mensajes en las redes sobre cómo aprovechar de manera productiva el tiempo: listas de libros, películas, series para ver, y por qué no, cursos para aprender aquello a lo que nunca pudimos dedicarle el tiempo suficiente. 

Esto sumado, por supuesto, a la nueva demanda de limpieza (que también requiere de nuestros preciados minutos): pisos, muebles, celulares, computadoras. Todo se desinfecta como nunca antes.

Tareas domésticas compartidas en familia
Tareas domésticas compartidas en familia, una práctica saludable. Foto: 123rf.

No son vacaciones (para todas/os)

Lamentablemente la realidad de los hogares -con/sin hijos/as- es bien dispar, y en la primera semana ya se notaba la diferencia. Y para aquellas personas con hijos/as las expectativas de tiempo libre se dispersaron en un abrir y cerrar de ojos.

Después de la primera semana nos dimos cuenta que el tan deseado ocio no había llegado a nuestra puerta (al menos para aquellos/as con hijos/as que aún no están en la secundaria). 

A las actividades ya dichas se sumaron las del cuidado, por llamarlo de alguna manera, intensivo: horas que se suman a nuestro día para hacer tareas, organizar reuniones con los/as docentes, con los/as amigos/as, ¿y que tal con aquellos/as que hacen actividades extracurriculares?

A la organización familiar se suma la hora de inglés, o de taekwondo, o de arte. Además, por supuesto, de organizar las comidas. Y si nos queda algo de tiempo, ofrecer la contención que chicos y chicas necesitan en este contexto.

¿Quién hace todo lo que hay que hacer?

La pregunta clave es ¿quién carga con este tiempo? Lamentablemente, tanto en Argentina como en el resto del mundo, la responsabilidad de estas tareas recae principalmente en las mujeres.

En nuestro país, sin coronavirus, el 83% de las mujeres versus el 13% de los varones realizaban tareas en el hogar, y en promedio las mujeres le dedicaban 3 horas diarias más. Esto afectaba directamente el nivel de inserción laboral, dado que un mayor número de mujeres disponía de menos tiempo para trabajar. 

En cada hogar los pactos sobre la distribución de las tareas son particulares. No hay una “mejor” fórmula, pero el objetivo sería lograr que no recaiga solo sobre una de las partes la mayor responsabilidad, perjudicando a su propio bienestar.

Este dato es clave para atender a las consecuencias que se derivan de la distribución no equitativa de las tareas. Por ejemplo, menor tiempo destinado al trabajo, al ocio o a dormir. En definitiva: a la larga implican mayores niveles de estrés y agotamiento.

Un nuevo acuerdo familiar

El consejo más práctico que podemos brindar es replantearse con sus parejas cómo se distribuyen las tareas, para que no se asuma que la distribución es la ideal. 

En las familias monoparentales esta distribución no es posible, por eso también es tan importante desde las organizaciones revisar los horarios de trabajo de sus empleados/as para que se adapten al nuevo contexto.

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Conocer las dinámicas familiares en un contexto tan especial es necesario para desarrollar estrategias que permitan transitar el aislamiento de la manera más saludable posible.

La autora

Georgina Sticco es cofundadora y Directora de Grow-Género y Trabajo, compañía que lanzó una encuesta para analizar si se modificaron las dinámicas familiares planteadas en este artículo.

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