Te levantás, mirás por la ventana y la humedad ya te marca la agenda del día. El pelo no responde, el frizz empieza a asomar y la idea de un peinado estructurado o un lacio perfecto se siente como una batalla perdida. En esos momentos, donde buscás algo práctico pero que no pierda onda, aparece el salvador indiscutido de las últimas temporadas: el messy bun.
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Lejos de la rigidez de los peinados sumamente pulidos o el famoso clean look que dominó las redes hace un tiempo, hoy la tendencia gira hacia lo real. El regreso de la estética Y2K trajo de vuelta esa libertad de los años 90 y los dos mil, donde un mechón suelto o un rodete hecho a las apuradas no solo están permitidos, sino que son el eje de un estilismo dinámico y moderno.

El adiós a la perfección: por qué el rodete relajado es el nuevo favorito
La clave de este peinado estelar está, justamente, en su nombre. El acabado es desprolijo pero intencional, logrando un aspecto que parece no haber llevado esfuerzo. A diferencia del rodete tirante, este estilo busca resaltar la textura natural del pelo, permitiendo que algunos mechones caigan sobre la cara de forma relajada.

Es la opción perfecta si no te sentís cómoda con los recogidos tan refinados o si preferís algo que luzca relajado y fresco. Al ser un peinado que se aleja de la prolijidad extrema, se convierte en la solución técnica para los días de lluvia o humedad, donde intentar controlar cada pelo rebelde es casi imposible. Acá, el frizz se integra al look y le aporta ese volumen necesario para que el rodete no se vea plano.

Cómo lograr el messy bun ideal en pocos pasos
Lo mejor de esta tendencia es su versatilidad. No necesitás ser una experta ni pasar horas frente al espejo; de hecho, cuanto menos lo pienses, mejor suele quedar. Podés optar por un rodete alto para estilizar el cuello o uno bajo si buscás algo más tranqui, siempre manteniendo esa premisa de dejar mechones sueltos.

Si tu pelo no es lo suficientemente largo como para armar un rodete con volumen, podés inclinarte por una colita de caballo informal. El truco está en no apretar demasiado la colita y usar los dedos, en lugar de un peine, para recoger el pelo. Esto genera esos surcos naturales que dan la sensación de movimiento. Para terminar, solo tenés que enrollar el pelo sobre la base y sujetarlo de forma suave, dejando que las puntas queden hacia afuera si buscás ese toque extra de los años noventa.

Este tipo de recogidos están pensados para darle todo el protagonismo a tu outfit y dejar la cara despejada, pero sin la presión de que todo esté en su lugar. Es una vuelta a lo natural, rescatando un peinado que va con todo y que te permite transitar el día con la seguridad de que, incluso si el viento o la humedad hacen lo suyo, tu peinado se va a seguir viendo increíble.
Fotos: Pinterest

