Conocé la diferencia entre una partera y una doula para un parto humanizado – Para Ti
 

Conocé la diferencia entre una partera y una doula para un parto humanizado

Lifestyle
Lifestyle

Antes, durante y después del nacimiento del bebé, cada una cumple una función específica. La doula contribuye a partir de su experiencia personal como madre. Y la partera interviene por medio de sus conocimientos profesionales. Ambas te brindarán contención y apoyo tanto en el embarazo como a la hora parir.

La partera no tiene el mismo rol que la doula. Foto: 123 RF.

Muchos las definen como dos personas especiales que colaboran en ese acontecimiento tan significativo que es dar a luz. La doula asiste a la parturienta a partir de los conocimientos de sus propias vivencias y, aunque su rol todavía no es tan conocido, están en plena expansión en la Argentina. Por su lado, la partera asiste a las mujeres en el entorno del nacimiento y el parto mismo, y asume de esta manera un importante compromiso profesional.

Ser doula es tener vocación de servicio

La doula es una mujer que acompaña a otra en el embarazo, el parto o el puerperio. Es una madre o abuela que, por lo general, ha tenido experiencia personal de parto natural. También posee la vivencia de haber amantado a sus hijos.

Este conocimiento le genera una vocación de querer ayudar a otra madre a parir de forma natural. Es un rol no profesional que tiende a recuperar el lazo entre mujeres en este momento peculiar de sus vidas. Durante el parto, por ejemplo, puede cuidar los factores que hacen a la intimidad y propician la buena evolución del trabajo de parto.

La doula no reemplaza al médico ni a la partera. Ofrece apoyo emocional y compañía, y muchos médicos y parteras cuentan con doulas en sus equipos.

Son muchas las virtudes que pueden enumerarse acerca de lo que significa socialmente la recuperación de esta red de mujer a mujer. Por ejemplo, la doula es alguien que conoce el poder que toda madre lleva dentro y sabe cómo hacerlo aflorar.

importancia del cuidado de la triada mamá-papá-bebé, que necesita ser respetada como tal.

Numerosas investigaciones sobre los nacimientos asistidos por doulas avalan esta evidencia, que se comprueba en partos más cortos y con menores complicaciones, descensos importantes en el uso de medicación y fórceps, y bebés que nacen más tranquilos y logran amamantarse con mayor facilidad.

La doula y el valor de su experiencia personal

Es importante que la madre elija a la doula que la va a acompañar. Eso genera un vínculo de confianza imprescindible para que el acompañamiento de la doula produzca los resultados esperados. Las reuniones se llevan a cabo en la casa de la embarazada aunque el parto se realice en un hospital o sanatorio. Cuando llega el momento, la doula es la primera en hacerse presente y la última en retirarse. Debe tener la flexibilidad de adaptarse a las diversas situaciones y una amplia disponibilidad horaria.

Si bien las mujeres que quieren ser doulas poseen el conocimiento básico de manera intrínseca, hay distintas fundaciones en las que pueden formarse como tales. Allí aprenden los derechos que poseen las embarazadas y les brindan todas las herramientas necesarias para que sepan transmitir con éxito su experiencia a las futuras madres.

La doula es una mujer que ya pasó por la experiencia del parto y tiene un rol contenedor. Foto: 123 RF.

Desde hace unos años comenzó a promoverse el acompañamiento de las doulas en los hospitales públicos. Y ya funciona un voluntariado de doulas en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, por ejemplo.

La partera tiene una formación académica

¿Qué significa ser partera? Es ejercer el oficio de acompañar y asistir a las mujeres en el entorno del nacimiento y el parto mismo, con un importante compromiso. Es involucrarse con la tarea como si se tratara de su propio cuerpo. La partera tiene un profundo conocimiento y respeto por la fisiología del nacimiento, siendo de vital importancia “lo que hace” y “lo que no hace”, para facilitar el desarrollo normal del parto.

A partir de la institucionalización del parto, se ha ido perdiendo en la sociedad el concepto de partera. Hasta mediados del siglo pasado, era imposible hablar de partos sin hablar de parteras. Pasaron varias décadas durante las cuales la partera en la institución cumplía tareas administrativas, o simplemente estaba a disposición de las decisiones de los obstetras, aun en los partos normales.

Actualmente, la partera comenzó a recuperar su autonomía en el ejercicio de la profesión. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los organismos que trabajan en Perinatología, se valoriza a la partera como un agente de salud fundamental para disminuir la morbimortalidad perinatal.

La partera es clave tanto durante el embarazo como en el parto

La partera está habilitada para la atención del embarazo, el parto y el puerperio normales. También se encuentra preparada para tareas de asistencia, docencia e investigación. Además, puede llevar adelante los controles de embarazo normal en su aspecto clínico y, a través de los métodos auxiliares de diagnóstico, realiza la preparación para el nacimiento.

Tiene un rol muy importante en el asesoramiento y el apoyo a la lactancia materna. Como agente sanitario, realiza actividades individuales y sociales para preservar la salud sexual y reproductiva. Y está a cargo de la preparación para el nacimiento, que habitualmente es denominado “curso de preparación para el parto”.

La mujer tiene derecho a elegir cómo parir

Para establecer un vínculo de confianza con la embarazada, es necesario eliminar las relaciones de poder dispares, donde el saber puede llegar a ser un elemento de manipulación. Por el contrario, la partera tiene la responsabilidad de optimizar la relación con la embarazada, quien requiere de su atención.

Es por eso que debe respetar las capacidades del cuerpo femenino para el desarrollo del parto, además de la decisión de la mujer y su entorno. Debe facilitar el acceso a la información como un derecho que no puede soslayarse, para que en plena conciencia la mujer elija el ámbito que considere adecuado para dar a luz.

Y, sin duda, tener en cuenta la particularidad de cada mujer, cada familia, cada embarazo y cada ser que llega a este mundo.

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig