Historias de Cemento: Mar del Plata Golf Club, el icónico edificio que corona Playa Grande - Revista Para Ti
 

Historias de Cemento: Mar del Plata Golf Club, el icónico edificio que corona Playa Grande

Historias de Cemento: Mar del Plata Golf Club, el icónico edificio que corona Playa Grande
En esta nueva edición los invito a conocer un Club House próximo a cumplir su centenario. Con ustedes el icónico edificio del Mar del Plata Golf Club.
Deco
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“Hacer arquitectura es hacer ciudad”.

Arq. Jerónimo Mariani.

Un fuerte legado patrimonial nos interpela para preservar la cultura que albergó, con la solidez de la piedra, una ciudad costera consolidada, testimonio de la belle époque marplatense. Rocas que conocemos como piedra “mar del plata” levantaron los muros combativos de los vientos, imparables y desafiantes de la sede del Golf Club de la villa balnearia.

La arquitectura marplatense revelada por los chalets se pronunciaba con un sello estético a través de la piedra que provenía de las canteras de Batán y Mar del Plata.

Quienes llegaban a la villa costera con el fin de pasar la temporada estival traían consigo sus familias, sus usos y costumbres de élite. Por entonces, el hábito de veranear provenía de Europa, más precisamente de los balnearios de Bath y Brighton. Años más tarde, contagiado de las costas de Deauville, Biarritz o San Sebastián llega a nuestras tierras generando furor por las temporadas en la costa atlántica.

Mar del Plata fue fundada por el comerciante y estanciero Patricio Peralta Ramos (1814- 1887) en 1874 y rápidamente se impuso como destino entre quienes gozaban de status social, encontrando un espacio de esparcimiento y recreación.

Cuentan que el gobernador Dardo Rocha (1838-1921), cansado de viajar en diligencias y galeras hasta la ciudad, gestionó ante las autoridades de “Ferrocarriles del Sur” el pedido de extender el ramal ferroviario desde Maipú hasta Mar del Plata, en tiempos en que la “fiebre ferroviaria” estaba ligada principalmente a la consolidación del modelo agroexportador.

Así, el arribo del ferrocarril llegó en 1886 de la mano del inmigrante vascofrancés Pedro Luro (1820-1890) gracias a capitales británicos y la promesa de trasladar a la ciudad atlántica grupos de familias pertenecientes a la aristocracia con sus baúles, personal doméstico, niñeras y cocineros. Asimismo, la inauguración del lujoso Bristol Hotel alojó a varias de esas familias mientras sus residencias se proyectaban en la ciudad frente a un ambicioso progreso impulsado por las clases acomodadas de entonces.

Salones de baile y de concierto, casino con salas de juego, juegos de golf, tenis o el tiro de la paloma fueron actividades de sus preferencias. Mientras los hombres jugaban, probablemente las damas de entonces tomaran lugar plácidamente en los salones para la hora del tea time.

Cuentan que, a fines del siglo XIX, empleados de altos cargos de origen británico, pertenecientes a la empresa ferroviaria “Ferrocarril del Sud” fueron quienes impulsaron la traza de una cancha de golf improvisada, en terrenos desocupados, contagiando así la afición de un juego que era muy poco conocido en estas latitudes.

Más precisamente, la historia cita al ingeniero Frank Henderson (gerente del ferrocarril) y John Ballantyne (jefe de almacenes) quienes impulsaron la construcción de la cancha del actual Golf Club de Mar del Plata. En aquellos años se trataba de una zona despoblada, donde la residencia de los Zamboni llamada “Villa Margarita” y la casa de los Taylor eran las construcciones que sobresalían por sobre la loma de Stella Maris.

La primera cancha de golf se trazó en los terrenos de Playa Grande, donde hoy ocupa el predio sede del Mar del Plata Golf Club. Proyectada con 9 hoyos desde donde se divisaba el mar, sin dudas, un escenario inmejorable para el juego que originariamente llegaba a limitar con la playa.

Para tal fin se encarga a Juan Dentone, creador de varios links a lo largo del país, el proyecto de la mencionada cancha para Mar del Plata, profesionalizando el match. Recién en 1903 José Drysdale, donó una casilla de madera que oficiaba de “Club House”, un tanque y molino instalado en lo que más tarde se conociera como el hoyo 1, siendo el génesis de la primera locación.

El “Mar del Plata Golf Club” fue fundado con cerca de 50 aficionados. En los registros históricos mencionan a Frank Henderson como el primer presidente.

El Club de Golf es reconocido como uno de los más antiguos del país, adquiriendo prestigio cuando en 1918 se disputó una competencia internacional convirtiendo aquella primera cancha en el escenario de un campeonato a 72 hoyos conocido como “Campeonato del Sur de la República”.

#DatoCementero:

El marcado estilo Tudor por el que se caracteriza el Mar del Plata Golf Club nació en Inglaterra en el siglo XI, durante el reinado de la dinastía Tudor, como transición entre el estilo gótico y el renacentista. Alineada con esta estética, la casona cuenta con dos plantas, techos con varias pendientes de pizarra y madera, grandes chimeneas y ventanas que no pasan desapercibidas, incluso algunas con paneles de vidrios repartidos.

Para 1921 sus miembros dispuestos en asamblea autorizarían la compra de los terrenos frente a los green. Seguidamente se realizó un concurso privado organizado por la institución para levantar el edificio del Club House. Resultó favorecido para desarrollar el proyecto el estudio de los arquitectos Héctor Calvo (1890-1936), Arnold Jacobs (1892-1974) y Rafael Giménez (1891-1947) quienes después de cuatro años de tareas inauguran la sede de uno de los más destacados links del país y del mundo, coronado con el sofisticado nombre de “Catedral del Golf”.

Cuentan que los mencionados arquitectos fueron graduados de la Escuela de Arquitectura que pertenecía a la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de Universidad de Buenos Aires. El constructor genovés Leónidas Lesignoli fue el encargado de la construcción del edificio que pertenece a la corriente pintoresquista en su vertiente Tudor, una obra representativa del estilo que elegirían en aquella época varios clubes sociales y deportivos destacados.

El edificio luce el esplendor de esos tiempos. Una mansión de “estilo Tudor” (construido entre 1924 y 1926) es el complejo fundacional, una obra emblemática que cuenta el trazado histórico en cada brick que lo constituye.

El Club House se desarrolla en dos alas que generan una suerte de ángulo de acceso marcado por un porche de ingreso. Afuera, los almenados, las gárgolas y contrafuertes de piedra pronuncian un claro carácter feudal, generando un cuerpo arquitectónico de gran magnitud, de volumen marcadamente horizontal. Todos los salones albergan chimeneas que se expresan por los remates de las cubiertas de teja roja con pendiente que se dejan ver desde el exterior.

Adentro, el gran hall se abre a un amplísimo living con su chimenea ornamentada. La madera recubre las paredes en volúmenes decorativos, acunando los ecos de las voces que susurran hazañas y anécdotas contadas en detalle, sin escatimar charlas en donde el tópico probablemente implique al match.

El gran salón se integra al comedor, con un reservado de extremo a extremo hacia la galería abierta de cara a la costa. Allí son testigo del paso del tiempo las fotografías, premios, escudos y objetos que dan cuenta de los años transcurridos.

En la planta alta se ubican los dormitorios exclusivos para huéspedes. Personalidades famosas se acercaban al chalet, como el Príncipe de Gales que se alojó en el Club House en 1931. Para su visita anterior, en 1925, aún estaba en construcción.

Adentro, la sede administrativa cuenta con un imponente Restaurante y un Bar con ventana al mar. Además, el Club House cuenta con un Salón de Billares y de Bridge, conservando las tradiciones fundacionales de sus miembros.

Este edificio resulta ser patrimonio arquitectónico y urbano de la ciudad de Mar del Plata y su green se encuentra en el ranking de los campos de juego más destacados, escoltado por una magnifica vista al océano.

Como un palco al mar, el Golf Club se recuesta sobre lo que fueran alguna vez los médanos de Playa Grande, donde un grupo de hombres buscaban jugar como un pasatiempo, pensando la vida plácidamente, desconociendo la magnitud histórica que forjaron con ese legado.

Fuente: Golf Club MDQ

Fotos: Silvina Gerard & Club House (fotos antiguas).

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