En el Día del Trabajador, una experta analiza algunos de los cambios que se originaron después del confinamiento obligatorio y que impactaron en la manera de trabajar, haciendo que la esfera de lo laboral y lo personal se entrecruzaran como nunca antes. La modalidad de trabajo remoto que debió adoptarse para poder continuar realizando las tareas hizo que cambiaran las costumbres en los hogares y en las oficinas, y esto trajo consecuencias a todo nivel.
"El trabajo ocupa un lugar importante en nuestra cotidianidad. A menudo se expresa que, cuando no estamos trabajando, nos estamos alistando para ir a trabajar o estamos descansando de haber trabajado. El deseo de poder desarrollarnos y afianzarnos en nuestro rol profesional puede incluso tomar prioridad en un momento de nuestra vida, pero encontrar un balance entre la vida personal y la laboral es un desafío que cualquier persona en su vida activa desea alcanzar", explica la Lic. Melisa Mirabet, Psicóloga especialista en gestión emocional y alto rendimiento (MN. 65.390)
En este sentido, la especialista sostiene que "en los años 80, se comienza a visibilizar la importancia de tener ese equilibrio, el concepto del ‘Work and life balance’ comienza a tomar poder y las empresas comienzan a pensar estrategias y programas para que sus empleados puedan cumplir con el rol que demanda su perfil de puestos, sin desestimar el resto de los roles que podría tener una persona, ya sea su paternidad o maternidad, las amistades, proyectos personales y comenzar a valorar más el tiempo de ocio".
Durante todos estos años, "se hizo mucho hincapié en impulsar este concepto y posiblemente cada trabajador activo comenzó, de alguna manera, a ser más consciente de la importancia de llevar una vida sin conflicto de roles, haciendo que las demandas del dominio laboral no interfirieran con las de la vida privada. Consecuencia de ello, muchos profesionales venían trabajando en poder respetar sus horarios de trabajo, cultivar tiempo de recreación, separar cada espacio, respetar los fines de semana, “cortar” a tiempo, no llevar el trabajo a casa y muchos menos, llevar al trabajo los conflictos personales y las emociones que podemos cargar por los vaivenes de la vida privada", indica la lic. Mirabet (@melisamirabet).
Pero las cosas se modificaron desde el año 2020, ya que "mantener ese anhelado balance es y continúa sido sin dudas un gran desafío, sobre todo para todos aquellos trabajadores que continúan trabajando de manera remota, generando la sensación de que la vida laboral está más ensamblada que nunca con la vida privada. Si bien en muchas áreas la famosa normalidad se fue reactivando, son muchas las empresas que siguen apostando a repensar los puestos laborales y desarrollar jornada híbridas que puedan desarrollarse entre las instalaciones de la empresa y el hogar del trabajador".
Tips para encontrar el balance
Si bien hay muchos trabajadores que se han adaptado de forma muy favorable a estas nuevas modalidades, no debe desestimarse la importancia de encontrar, mantener y fomentar un equilibrio para proteger ante todo nuestra salud emocional, explica la especialista. Pensar algunas pautas en la nueva normalidad laboral podría incluir:
- Establecer una rutina: La nueva era nos permite flexibilizar la rutina, como por ejemplo tener mayor flexibilidad en ciertas cuestiones como el horario de ingreso. Sin embargo, más allá de poder ser flexibles, es importante mantener horarios laborales, ya que nos ayudarán a tener una sensación de gestión del tiempo y organización.
- Destinar un espacio físico para realizar el trabajo: Saber dónde están las herramientas y dispositivos necesarios para llevar a cabo nuestras tareas, para que cuando estamos dentro de la jornada laboral, el resto de la familia pueda comprender que mientras se está allí, así sea la esquina de la mesa del comedor diario, esa es la “oficina” y puedan respetarse los límites para no recibir interrupciones.
- Tomar descansos que regularizan el balance sin entorpecer roles: Para mantener el balance, es importante dentro de lo posible, mantener los quehaceres de la vida personal, fuera del horario de la jornada laboral. En un día normal de trabajo de oficina, los descansos suelen ser conversar con un compañero de trabajo, se prepararnos un café y salir de la oficina a respirar aire o comprar un almuerzo. Cuando se trabaja desde el hogar, es común querer aprovechar que se está en casa para desarrollar tareas hogareñas y esto quita tiempo y foco de las tareas profesionales a ejecutar, produciendo fatiga y sensación de que no paramos nunca.
Cómo gestionar las emociones cuando trabajamos desde casa
Cuando se trabajaba primordialmente fuera del hogar esto permitía, de alguna manera, mantener el mundo de lo privado y de lo laboral aislado uno del otro: ir a la oficina, permitía hacer una separación de los problemas personales y “dejarlos en casa”, lo mismo con los problemas laborales, ya que al finalizar la jornada incluso el tiempo de trasporte de regreso al hogar permitía ir desapegándonos de los quehaceres pendiente para retomarlos al otro día, apunta Mirabet.
Y remarca: "Hoy en día se presenta el gran desafío de trabajar ese equilibrio cuando las líneas están difusas. A nivel personal, es importante que cada trabajador de lugar a fomentar ese balance cuidando cada una de las esferas, tanto lo personal como lo laboral; pero también las organizaciones o los mismo jefes deberían quizás contemplar más que nunca que los resultados de cualquier organización dependerán del desempeño de sus empleados y para poder mantenerlo óptimo hay que favorecer un entorno de estabilidad emocional, cuestiones como flexibilizarse, respetar las horas de trabajo y conocer a sus empleados será clave para priorizar el bienestar en este contexto de adaptación".