Hay momentos en los que el desorden deja de ser solo visual y empieza a sentirse en la cabeza. Cajones que no cierran, superficies siempre ocupadas y la sensación de que, por más que ordenes, todo vuelve a desacomodarse. En ese punto, la pregunta no suele ser cómo ordenar, sino cómo empezar sin agotarse en el intento.
Para eso, la mirada de Cata De Hoz, especialista en organización y autora del libro Habitar el orden (Urano), propone correrse de las fórmulas mágicas y pensar el orden como un proceso realista, personal y sostenido en el tiempo.
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1- Las preguntas clave antes de empezar a ordenar
Antes de mover un objeto de lugar, Cata sugiere hacer una distinción fundamental: no es lo mismo ordenar que organizar. El orden es lo cotidiano, eso que hacemos para mantener la casa más o menos en control. La organización, en cambio, es un trabajo más profundo.
“Para poder sostener el orden diario, antes hace falta una organización pensada”, explica. Y eso empieza por preguntarse qué categorías existen en cada casa. No hay respuestas universales: cada hogar se organiza según los intereses y usos de quienes lo habitan.
Por ejemplo, en una cocina, alguien puede tener una categoría muy clara vinculada al café porque lo usa a diario, mientras que para otra persona ese espacio está más asociado a la pastelería o a los condimentos. Identificar esas categorías permite decidir qué va a mano y qué puede guardarse más lejos.
Otro punto clave es revisar qué frecuencia de uso tiene cada cosa. Asignar lugares accesibles a lo que se usa todos los días hace que el mantenimiento sea más simple y se pierda menos tiempo buscando.
Antes de cambiar todo, además, Cata recomienda detectar qué ya funciona en la casa. No todo necesita una transformación radical: reconocer lo que está bien ayuda a sostenerlo.
2- Por qué cuesta tanto mantener el orden
Según la especialista, una de las principales razones es que muchas veces no se toma el proceso en serio. Organizar no es solo acomodar o despejar superficies: requiere tiempo, decisión y una base funcional.
“La organización no es magia”, aclara. Como cualquier disciplina, necesita hábitos diarios que se construyen con práctica y repetición. Para eso, el contexto es clave: la casa tiene que invitar al orden.
Un ejemplo concreto es pensar en un espacio de llegada: un lugar definido para dejar llaves, bolso y abrigo cuando se vuelve a casa. Puede ser un perchero, un mueble recibidor o algo simple, pero ese gesto evita que el desorden se expanda.
3- Los primeros pasos para no frustrarte
Uno de los errores más comunes es querer resolver en pocas horas lo que se desordenó durante meses o años. “Si intentamos hacerlo rápido, tal vez el resultado se vea bien al principio, pero no va a durar”, señala Cata.
Esconder cosas en cajones o muebles solo para no verlas no suele ser una solución a largo plazo. Por eso, la planificación es clave. Definir por qué espacio empezar, qué día y en qué horario permite reservar un bloque de tiempo realista para abordar la tarea.
Eso sí: una vez tomada la decisión, conviene no postergar demasiado el comienzo buscando la perfección. A veces, esperar el momento ideal termina siendo un freno.
4- Cómo evitar que parezca una tarea imposible
Para que el orden no se viva como algo inabarcable, la recomendación es clara: empezar por un espacio chico y poco desafiante a nivel emocional.
El baño o la cocina suelen ser buenos puntos de partida, porque descartar un medicamento o un alimento vencido no requiere grandes dilemas. También funciona empezar por un solo cajón o un mueble puntual.
Ese primer logro, aunque sea pequeño, genera satisfacción y habilita a avanzar hacia espacios más grandes. “Siempre es mejor ir de menos a más”, sugiere Cata, y evitar escenas clásicas como la cama llena de ropa sin terminar de ordenar al final del día.
5- Qué pensar antes de dejar ir lo que ya no suma
El descarte suele ser lo que más traba el proceso. Sin embargo, hacerlo de manera consciente ayuda a liberar espacio y a que la casa se sienta más liviana.
Antes de tirar algo, Cata propone hacerse una pregunta simple: ¿por qué lo guardo? Si la respuesta es “por las dudas”, “porque fue un regalo”, “porque me salió caro” o “porque no sé dónde ponerlo”, probablemente ese objeto ya cumplió su ciclo.
Tickets de compras viejos, tazas rotas que nunca se arreglan, ropa incómoda que no se usa, manuales de electrodomésticos antiguos o bolsas de supermercado acumuladas son algunos ejemplos frecuentes de cosas que ocupan tiempo y energía sin aportar valor.
6- Un orden que se adapta a tu vida
Lejos de los minimalismos extremos o de las casas de revista, la propuesta es pensar el orden como algo habitable, que acompañe el ritmo real de cada persona. No se trata de perfección, sino de bienestar cotidiano.

7- Un libro para repensar el orden desde un lugar posible
Habitar el orden, de Cata De Hoz, propone un enfoque realista y personalizado para organizar el hogar sin fórmulas rígidas. A partir de experiencias concretas y herramientas prácticas, invita a crear espacios que se adapten a la vida diaria y faciliten el orden sin presión.

Cata De Hoz, autora de Habitar el orden (Urano). Instagram: @chica.orden
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