¿Te pasó alguna vez estar a punto de cumplir un objetivo y, de repente, sentir que algo te frena? Querés avanzar, pero aparece una voz interna que te dice “no vas a poder”. Esa contradicción, tan común y desgastante, tiene nombre: autosabotaje.
Lejos de ser un error puntual, el autosabotaje es un patrón. Es el resultado de esa distancia entre lo que deseás y lo que, en lo profundo, creés posible para vos. Por eso no es raro sentir culpa, miedo, enojo o frustración justo en los momentos más importantes.
En mi recorrido como investigadora en ciencia y consciencia descubrí algo fundamental: la manera en que enfocamos la atención puede abrir o cerrar la puerta a esos mecanismos. Ese es el inicio de toda transformación. Un puente mal construido El autosabotaje puede pensarse como un puente mal hecho: en lugar de llevarte a donde querés, te devuelve al mismo lugar de siempre.
La propuesta de mi libro, "Manual de desbloqueo cuántico", es clara: antes de construir algo nuevo, hay que desarmar lo que no funciona. No se trata de corregir defectos, sino de liberar viejas estructuras internas para poder crear caminos distintos. Cuando reconocés qué mecanismo interno te frena, aparece la posibilidad real de elegir otra cosa. Ese es el verdadero “desbloqueo”.
¿Cómo saber si te estás autosaboteando? Un buen inicio es observar de cerca tus patrones. Para eso, te propongo un pequeño ejercicio:
- Pensá en un área de tu vida donde quieras avanzar (trabajo, relaciones, hábitos).
- Identificá qué emoción aparece cuando estás por dar un paso (miedo, impotencia, frustración).
- Escuchá qué frase interna surge: “no soy suficiente”, “seguro me va a salir mal”, “esto no es para mí”.
- Revisá una situación concreta desde cuatro planos: físico (qué sintió tu cuerpo), emocional (qué apareció en vos), mental (qué pensaste) y raíz (qué creencia limitante estaba detrás).
Un ejemplo real
Me pasó antes de dar una charla que me entusiasmaba mucho. Sentí dolor de estómago, ansiedad y la idea fija de que todos notarían que yo “no sabía lo suficiente”. El verdadero obstáculo no era el evento, sino la creencia de fondo: “no soy capaz, me va a salir mal”.
Ese descubrimiento me permitió algo clave: darme cuenta de que el freno estaba adentro y no afuera. Y que, si lograba desarmar esa creencia, podía empezar a construir desde otro lugar.
Del circuito cerrado al circuito abierto
El autosabotaje funciona como un circuito cerrado: siempre conduce al mismo final de miedo y frustración. Pero cuando te animás a ver el mecanismo y a elegir distinto, ese circuito se abre. Yo también atravesé esos muros invisibles.
Sé lo que es acercarse a un logro y sentir que se desmorona. Pero también aprendí que el poder de atravesar esa frustración es mayor que el miedo que nos hace quedarnos siempre en lo mismo.
El autosabotaje se disuelve cuando nos damos permiso para conectar deseo y posibilidad. Ese es el puente hacia vos misma. Y esta columna, y el manual que la inspira, son una invitación clara: animarte al autosalvataje, cruzar ese puente y encontrarte con la vida que realmente quieres vivir.
Fuente: Gaby Piccoli Investigadora, divulgadora en ciencia, conciencia no-dual y energía. Autora de Manual de desbloqueo cuántico (Colección Autosabotaje). Instagram: @gabypiccoli.pureza www.gabypiccoli.com.ar
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