Dieta keto: entre la moda y la evidencia científica
 

Dieta keto: entre la moda y la evidencia científica, todo lo que tenés que saber

La dieta cetogénica volvió a ser tendencia y promete resultados rápidos, pero no todo es tan simple como parece. El cardiólogo Ariel Kraselnik analiza qué dice la ciencia, cuáles son sus beneficios reales, los riesgos de hacerla sin control y por qué no es una opción adecuada para todo el mundo.
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La dieta cetogénica volvió a instalarse con fuerza en redes sociales, gimnasios y búsquedas de internet como una de las opciones preferidas por quienes buscan bajar de peso rápido. Promete resultados visibles en poco tiempo y suele presentarse como una fórmula casi mágica. Sin embargo, detrás de la tendencia conviven información útil, mitos y riesgos que no siempre se explican con claridad. ¿Qué dice realmente la evidencia científica y para quiénes puede ser una alternativa válida?

Qué es la dieta keto

La llamada dieta keto se basa en reducir de forma drástica el consumo de carbohidratos —menos de 50 gramos por día— y aumentar de manera significativa la ingesta de grasas. Este cambio provoca un proceso metabólico llamado cetosis, en el que el cuerpo deja de utilizar la glucosa como principal fuente de energía y comienza a usar cuerpos cetónicos producidos por el hígado a partir de las grasas.

El mecanismo existe y funciona, pero eso no significa que sea adecuado para todas las personas ni que esté exento de efectos secundarios.

Para qué puede servir

Distintos estudios muestran que este tipo de alimentación puede resultar útil en planes de descenso de peso y también en el control glucémico de personas con diabetes tipo 2. Incluso, guías internacionales reconocen que las dietas bajas en carbohidratos pueden ser una opción válida dentro de un plan alimentario supervisado.

Sin embargo, la evidencia también indica que no son significativamente superiores a otras estrategias basadas simplemente en el equilibrio calórico y la calidad nutricional. En otras palabras: puede funcionar, pero no es la única vía ni necesariamente la mejor para todos.

Los riesgos de hacerla sin control

El problema aparece cuando la reducción de carbohidratos se transforma en una eliminación casi total de alimentos que sí aportan beneficios a la salud. Frutas frescas, legumbres y granos enteros suelen quedar afuera del menú keto, a pesar de ser fuentes clave de fibra, antioxidantes y nutrientes esenciales.

Al mismo tiempo, existe el riesgo de aumentar el consumo de carnes rojas, embutidos y grasas saturadas, alimentos que, sostenidos en el tiempo, se asocian con mayor probabilidad de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer digestivo.

Además, una dieta cetogénica mal planificada puede derivar en bajo consumo de fibra, déficit de grasas insaturadas y escasez de proteínas de origen vegetal. Diversos trabajos científicos vinculan estos desbalances con aumentos del colesterol LDL —popularmente conocido como “colesterol malo”— y con una mayor resistencia a la insulina a largo plazo.

¿Es fácil sostenerla en el tiempo?

Otro punto clave es la dificultad práctica. Comer menos de 50 gramos de carbohidratos diarios de manera sostenida no suele ser sencillo en la vida cotidiana. Por eso, muchos especialistas coinciden en que una restricción moderada de carbohidratos, acompañada de elecciones alimentarias de calidad, puede ofrecer excelentes resultados sin caer en extremos difíciles de mantener.

Cómo hacer una versión más saludable

Si se opta por una alimentación baja en carbohidratos, la recomendación general es no eliminar verduras ni frutas, priorizar grasas saludables como el aceite de oliva, la palta o los frutos secos, y elegir fuentes de proteínas de mejor perfil nutricional, como pescados, legumbres y derivados de la soja.

Reducir procesados y carnes industriales sigue siendo una pauta transversal, independientemente del tipo de dieta.

La importancia del acompañamiento profesional

Más allá de las modas, el consenso entre profesionales de la salud es claro: no todas las dietas son para todas las personas. La edad, el historial médico, el nivel de actividad física y los hábitos previos influyen de manera directa en la respuesta del organismo. Por eso, antes de realizar cambios drásticos en la alimentación, el acompañamiento de un profesional matriculado resulta fundamental.

En tiempos donde las tendencias nutricionales se viralizan en cuestión de horas y abundan consejos sin respaldo científico, la información confiable se vuelve una herramienta de cuidado. La dieta keto no es un enemigo ni un milagro: es una estrategia posible, con beneficios y limitaciones, que solo cobra verdadero sentido cuando se adapta a cada persona y se sostiene con criterio y supervisión.

Por Ariel Kraselnik, Médico cardiólogo, MN nacional 149.924 / MN provincial 26.170. Prevención, nutrición, y medicina del estilo de vida. “Nutrición Basada en Plantas. Salud, ética y soberanía alimentaria” de la Univ. Nac. De Rosario.

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