El sprint final suele sentirse como una carrera contra el reloj: metas laborales, reuniones familiares y compromisos con amigos se amontonan y aparece lo que Harvard Business School llama “pobreza de tiempo”. Para la especialista en comunicación estratégica y liderazgo Fiorella Ordoñez Mora, la solución no es trabajar más, sino ganar claridad sobre qué merece tu energía ahora. Citamos sus claves sin alterar sus puntos: decir no sin culpa, priorizar con honestidad y delegar con claridad.
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¿Por qué decir no sin culpa?
Muchas veces aceptás compromisos por evitar la incomodidad de decepcionar. Pero, como recuerda Ordoñez Mora, “decir ‘no puedo ahora’ no te hace menos capaz; te hace más coherente.” Estudios de la Universidad de Cornell muestran que el costo social de poner límites está sobrestimado: decir que sí a todo termina por perjudicarte y al final no cumplís con nadie como te gustaría.
¿Cómo priorizás sin sentir culpa?
Priorizar no es renunciar: es proteger tu energía para rendir donde realmente importa. Antes de sumar otro compromiso, detenete un minuto y preguntate: ¿esto me acerca a una meta profesional o personal relevante ahora? Si la respuesta es no, evaluá si podés posponerlo o delegarlo. Metas claras y alcanzables —en lugar de listas infinitas— te permiten cruzar llegar al objetivo en vez de perseguirlo eternamente.
¿Qué significa delegar con claridad?
La pregunta más común en las charlas de Fiorella es “¿Cómo dejo de hacerlo todo sola?” La respuesta práctica: pedir ayuda y hacerlo bien. Ordoñez Mora propone una fórmula sencilla: una petición clara responde cuatro cosas: qué necesitás, a quién se lo pedís, cuándo y por qué es importante. Por ejemplo: “Juan, esta semana necesito que cuides a los niños para poder enfocarme en el reporte final; es clave para pedir ese aumento.” Esa precisión transforma la carga en colaboración.
Consejos prácticos para el cierre de año
- Hacé una lista de “no negociables” (máx. 3) y defendelos.
- Aplicá la regla 2-2: dos tareas grandes por día + dos micro-pausas para resetear.
- Convertí compromisos en opciones: ofrecé alternativas en vez de un sí automático.
- Usá la fórmula de delega (qué, a quién, cuándo, por qué) cada vez que pidas apoyo.
Cerrá el año con coherencia y conciencia: poné límites con respeto, priorizá aquello que realmente suma y pedí ayuda cuando la necesites. Si querés profundizar, en Para Ti vas a encontrar notas sobre productividad y bienestar que te pueden servir como complemento para planear diciembre con menos tensión y más propósito.
Fuente: Fiorella Ordoñez Mora – Especialista en comunicación estratégica y liderazgo
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