En medio de su rutina, entre repeticiones exigentes y respiración agitada, Luisana Lopilato se permitió un comentario con humor: “Los sanguchitos de miga de Argentina no se bajan solos”. La escena, que compartió desde Canadá —donde vive con Michael Bublé y sus cuatro hijos—, mostró uno de los ejercicios más intensos de su entrenamiento: los thrusters.
Detrás de ese movimiento hay mucho más que una rutina exigente. Es un ejercicio completo que combina fuerza, coordinación y resistencia en una sola secuencia.
Qué son los thrusters y por qué exigen tanto
Los thrusters son un ejercicio compuesto que integra dos movimientos en uno: una sentadilla frontal y un press de hombros. La secuencia es continua: desde la sentadilla profunda, la carga se impulsa hacia arriba hasta quedar por encima de la cabeza.
Se trata de un movimiento funcional multiarticular que puede realizarse con barra, mancuernas o kettlebells. Esa combinación es la que lo vuelve especialmente demandante: no hay pausas, todo fluye en un mismo gesto.
Un clásico del entrenamiento funcional
Este tipo de ejercicio forma parte de disciplinas como el CrossFit, donde es considerado uno de los movimientos centrales. También aparece en rutinas de entrenamiento funcional, HIIT y programas de fuerza.
Ahí es donde cobra sentido su popularidad: en poco tiempo, activa múltiples grupos musculares y eleva la intensidad del entrenamiento.
Qué músculos trabajan
Los thrusters involucran prácticamente todo el cuerpo.
En el tren inferior, trabajan cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y gemelos. En la parte superior, se activan hombros, tríceps, pectorales y trapecios. A eso se suma el core —abdomen y zona lumbar—, que cumple un rol clave para estabilizar el movimiento.
El resultado es un ejercicio full-body que exige coordinación, fuerza y control.
Cómo se aprenden paso a paso
Antes de intentar hacer un thruster completo, es necesario dominar sus partes por separado.
Primero, la sentadilla frontal: mantener la espalda recta y el peso bien distribuido. Después, el push press: usar el impulso de las piernas para llevar la carga hacia arriba.
Recién ahí se combinan ambos movimientos en una sola secuencia, aprovechando la inercia de la subida para empujar el peso. La progresión es clave: empezar sin carga o con poco peso permite incorporar la técnica antes de sumar intensidad.
Qué nivel se necesita
Es un ejercicio exigente. Por eso, se recomienda tener un nivel intermedio de entrenamiento o realizarlo bajo supervisión.
La técnica es fundamental para evitar sobrecargas, especialmente en la zona lumbar y los hombros. Sin ese control, el riesgo de lesión aumenta.
Qué beneficios tiene
La intensidad del movimiento se traduce en varios efectos sobre el cuerpo.
Por un lado, eleva la frecuencia cardíaca, lo que mejora la resistencia cardiovascular. Al mismo tiempo, desarrolla fuerza y potencia, especialmente en movimientos explosivos.
Además, al involucrar tantos músculos, favorece una alta quema de calorías y optimiza el tiempo de entrenamiento: en pocas repeticiones, el trabajo es completo.


