Hay tendencias que vuelven y otras que regresan cargadas de memoria. Las botas slouchy pertenecen a este segundo grupo. Con su caña fruncida, su silueta relajada y ese efecto ligeramente “despreocupado”, este calzado icónico de mediados de la década de 2010 reaparece como uno de los grandes protagonistas del invierno 2026.
Allá por 2016, en plena era Tumblr e Instagram con marcos blancos, las it girls marcaron el pulso de una generación que soñaba con estilismos aparentemente espontáneos. Las botas slouchy eran parte esencial de ese uniforme: pantalones chupin, minifaldas, abrigos oversize y camisetas blancas. Una fórmula de effortless cool que hoy vuelve con nueva lectura.

De objeto trendy a símbolo de estilo
Más que una simple tendencia, las slouchy representan un cambio de paradigma: el paso del lujo aspiracional al lujo vivido. Frente al exceso de construcción de los últimos años, tacos arquitectónicos, botas ultra estructuradas o zapatillas dominantes, estas botas proponen una elegancia más orgánica.

Su caída natural genera volumen sin rigidez. No buscan imponerse, sino acompañar. Y esa naturalidad estudiada es precisamente lo que las convierte en objeto de deseo otra vez.

Hoy, además, dialogan perfectamente con el minimalismo contemporáneo: líneas simples, foco en la textura y ausencia de ornamentos innecesarios. Son botas que “arman” el look por sí solas.
Cómo se llevan en 2026

Si antes se combinaban con skinny jeans, ahora se relajan aún más. La silueta actual apuesta por:
- Pantalones anchos y sastreros
- Jeans baggy
- Bermudas invernales
- Faldas midi fluidas
La tendencia hacia lo cómodo y funcional potencia su esencia. El resultado es un estilismo equilibrado entre nostalgia y modernidad.
Lo que dicen las pasarelas
El regreso no es casual y las grandes casas lo confirman.
- Comme des Garçons incorpora la silueta slouchy en versiones inesperadas como arpillera o tela de saco, combinadas con medias de red blancas y piezas de fuerte impronta arquitectónica.
- Isabel Marant revisita la caña media en una propuesta híbrida entre bailarina y bota, manteniendo ese espíritu relajado que caracteriza a la firma.
- Balmain, en cambio, apuesta por una versión más clásica de la slouchy y la integra en estilismos de estética sahariana, reforzando su versatilidad.
Desde el street style hasta la pasarela, el mensaje es claro: la década de 2010 vuelve a ras de suelo.

Por qué vuelven en el 2026
En un momento en el que la moda revisita constantemente códigos del pasado, las botas slouchy reaparecen como cápsulas temporales. No solo remiten a una tendencia, sino a una forma de vestir previa a la saturación digital, cuando el estilo parecía más intuitivo y menos estratégico.

También funcionan como respuesta al cansancio frente al “lujo silencioso” excesivamente sobrio. Las slouchy aportan textura, movimiento y un gesto ligeramente desenfadado que reactiva el interés visual sin caer en estridencias.
La moda no repite: reinterpreta. Y en esa memoria colectiva, las botas slouchy ocupan un lugar privilegiado como símbolo de una década que redefinió cómo miramos, vestimos y deseamos.


