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Nadia Cerri : “La belleza no se mide ni se pesa”

Actual directora del certamen Miss Mundo Argentina, Nadia Cerri se define como una mujer sensible y empoderada. Madre, emprendedora, productora y empresaria, jamás se rindió y decidió dar batalla transformando el sufrimiento en lucha, fuerza, resistencia y amor.
Nadia junto a Santiago, el hijo que crió sola y por el cual peleó contra la adversidad. Foto: Matías Campaya.

Una mujer resiliente que logró deconstruirse para reconstruirse. Esa es Nadia Cerri (46), una madre que se hizo cargo de su hijo y se juró salir adelante por los dos. Una productora que logró tener su propio programa de televisión, conseguir la licencia de Miss Mundo Argentina y, como si todo eso fuera poco, se animó a subirse a la pasarela con la única intención de demostrarle al mundo que la belleza (la verdadera) no se mide ni se pesa.


Miércoles 25 de septiembre. Son las tres de la tarde y la primavera se vistió de verano. Nadia y Santino (17), su hijo, nos esperan en la plazoleta de Victorino de Plaza para comenzar con la sesión de fotos.
Antes de llegar, recibo un mensaje: “Estuve toda la mañana haciendo mil cosas y me olvidé el saco. ¿Conocés algún local cerca para comprar uno?”. Pienso, trato de hacer memoria, pero no llego a contestarle porque a los pocos segundos suena el celular y esta vez Nadia me llama para decirme que no le importa, que lo que menos le importa es el saco, que Santino ya le prestó una camisa de él y que ella con eso “se arregla”.
Al bajar del auto, los veo. Nos saludamos. Los miro y pienso cuánto se parecen.

“No tener miedo me impulsó a salir adelante a pesar de todo y de todos”. Foto: Matías Campaya.


Tu historia es el reflejo de una mujer que sólo sabe de fuerza y resiliencia, ¿en qué momento decidiste darle un giro a tu vida y empezar de nuevo?
¡Qué pregunta! Tuve muchos momentos en mi vida en los que sentí que tenía que comenzar de nuevo, pero verme sola y a cargo de Santino, que tenía un año y medio y dependía sólo de mí, me hizo dar cuenta de que no podía perder más tiempo. Y creo que lo que me salvó es no permitirme sentir miedo. No tener miedo me impulsó a salir adelante a pesar de todo y de todos. Tenía treinta años, no conocía a nadie, y lo único que quería (porque me gustaban desde siempre) era hacer un programa de televisión que tuviera que ver con concursos de belleza, pero no conocía a nadie ni sabía nada del tema. Nada. Agarré la guía, comencé a llamar a todas las productoras de televisión y en una de esas llamadas me atendió alguien de Fashion TV, le conté todo esto y a las pocas semanas y sin conocernos ya estaba organizando mi primer evento. La vida te cruza con personas que son mágicas. Yo creo mucho en eso. Corté, preparé el único conjunto de ropa que tenía y viajé desde mi pueblo (Tortuguitas) a Buenos Aires para venir a esa primera entrevista que, como te dije, fue el inicio del camino.


Luchaste para concretar tus sueños, conseguiste la licencia de Miss Mundo Argentina e impusiste el eslogan que decís en cada desfile: “La belleza no se mide ni se pesa”. ¿Cómo lograste imponerte desde un lugar sensible en un mundo tan superficial?
Fue muy complicado. Se resistieron desde muchísimos lugares y no fue nada fácil defenderme y defender a las chicas de las miradas ajenas. Y lo peor de todo, lo que más me duele, es que la misma gente que critica estos certámenes de belleza (que no son los de antes y se quedaron en el tiempo), son los mismos que cuando coronamos a una Miss, dicen por lo bajo: “Qué injusto. La otra era más linda, más alta, más flaca”. Y eso duele. Sigue habiendo resistencia y, sobre todo, doble moral. Pero a mí no me importa. Porque yo siempre tuve alma de justiciera y sabía que conmigo no iban a poder. Por eso, a partir del segundo año, comencé a generar proyectos para las chicas: campañas de solidaridad que tuvieran que ver con la trata de personas, con la lucha contra la violencia de género. Proyectos en los que ellas se vieran reflejadas y comprometidas desde el alma y no desde el espejo. Es muy conmovedor todo lo que logramos.

Nadia fue reina en la Fiesta provincial del Trigo en Tres Arroyos, a los 18 años. Foto: gentileza Nadia.


Finalmente (y después de muchos años) lograste tener tu programa de televisión. Contame un poco de eso, ¿qué es “Bendice la corona”?
Sí, en 2017 finalmente se cumplió el sueño que tuve en 2004. Creo que tiene que ver con lo que hablábamos antes: con tener la oportunidad de mostrarle al público todo lo que estábamos haciendo aparte de desfilar. De lo que son capaces de ser y hacer por los demás. Mostrar la vida y el alma de las participantes y dejar de poner el foco en el afuera.


Al principio de la entrevista dijiste que no tenés miedo. Que no te permitís tenerle miedo a nada… ¿es así?
La verdad, no. Supongo que por todas las experiencias que viví, le tengo miedo a la muerte. O mejor dicho, no a la muerte directamente, sino a morirme y dejar solo a Santino. Sé que lo dejo lleno de herramientas, que intenté dejarle todas las herramientas que pude y que él es un hombre de bien, que tiene valores, pero me aterra la idea de faltarle. Aunque también estoy convencida de que él sabe que tenemos una red de contención importante y que no está sólo. Él sabe que nadie reemplaza a una mamá, pero también que hay otra gente que puede aparecer en su vida y puede ayudar y contener.


¿Qué es lo mejor de ser mamá?
Creo que vine a este mundo destinada a ser madre, pero no cualquier madre, sino la madre de Santino. De verdad, nos siento ¿destinados? desde el primer momento. Ser madre de Santino me da mucho placer: me río con él, disfruto de la vida con él, de los silencios con él… Somos muy compañeros. Nos acompañamos en todo. Santino me hace feliz, me conmueve, me emociona.

Nadie y su hijo Santino, se acompañan en todo y disfrutan la vida juntos. Foto: Matías Campaya.


Imaginemos que la vida es una película y el guión te da la posibilidad de volver a ese momento de tu vida en el que fuiste inmensamente feliz y, por otra parte, borrar cualquier momento que quieras y sacarlo de tu memoria y de tu alma para siempre. ¿Qué momentos elegirías?
Uf, me hacés llorar… Lo primero que puedo decirte es que el nacimiento de Santino es uno de los momentos más felices de mi vida, sin lugar a dudas. Y eso lo siento acá, en el alma, y no tengo que pensarlo… Pero si me preguntás cuáles borraría es complicado. Porque borraría la muerte de mi hermano y de mi madre, pero por otro lado me gustaría volver a esos momentos y quedarme aferrada a sus manos para siempre.


¿Qué cosas no negociás?
No negocio la integridad. Para mí apoyar la cabeza sobre la almohada convencida de que jamás le hice daño a nadie es casi todo en mi vida. Y que mi hijo pueda mirarme a los ojos y que yo no tenga que bajar la mirada es algo que nunca negociaría.


¿Qué le dirías a una mujer que está pasando por un momento difícil, que siente que no puede, que el mundo se le viene encima y no se anima a salir de ese lugar?
Que empiece a reconocerse. Que se mire de adentro hacia fuera y comience a reconocerse, pero en serio. A veces estamos demasiado ocupadas en mirar a los demás y empezamos a “desaparecernos” nosotras mismas. Hay que tener mucho cuidado con eso. Y que se puede. Que no tenga miedo porque, a pesar de todo, siempre se puede.

textos LUCIANA PRODAN fotos MATÍAS CAMPAYA

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