La noticia sacudió a Londres y al mundo de las redes sociales en las últimas horas. Jordan James Parke, el influencer británico de 34 años que saltó a la fama por su obsesión con las cirugías estéticas y su deseo de copiar los rasgos de Kim Kardashian, fue encontrado muerto en un edificio de Canary Wharf. El caso, que la Policía Metropolitana califica como "inexplicado", abrió una investigación profunda que pone otra vez bajo la lupa los riesgos de los tratamientos de belleza sin regulación médica.

Un hallazgo que despertó alarmas
El pasado miércoles 18 de febrero, los servicios de emergencia acudieron a Lincoln Plaza tras recibir un llamado por un hombre inconsciente. Al llegar, los paramédicos no pudieron hacer nada y declararon el fallecimiento de Parke en el lugar. Lo que en un principio parecía una muerte súbita tomó un giro policial rápidamente.

Según informaron las autoridades londinenses, la investigación se centra en la posibilidad de que Jordan estuviera sometiéndose a un procedimiento cosmético justo antes de morir. Esta hipótesis cobró fuerza tras la detención, el pasado viernes, de un hombre de 43 años y una mujer de 52 bajo sospecha de homicidio involuntario. Ambos fueron puestos en libertad bajo fianza mientras se esperan los resultados de la autopsia para determinar la causa exacta del deceso.
Obsesión por la estética y un historial polémico
La vida de Jordan James Parke estuvo marcada por su transformación física. Desde los 19 años, se sometió a cerca de 50 intervenciones, incluyendo liftings de labios, implantes de mentón y múltiples liposucciones, llegando a invertir miles de dólares en su imagen. Su fama creció tras aparecer en programas como "This Morning" y el reality estadounidense "Botched", donde mostró las secuelas de sus cirugías, como la pérdida de movilidad facial.

"La cirugía plástica es como el sexo. No podés hacerlo solo una vez. Si el cirujano es bueno, seguís repitiendo con el mismo", llegó a declarar en una entrevista en 2016. Sin embargo, detrás del estilo de vida ostentoso que mostraba en sus redes sociales, su rol como "defensor de la cirugía plástica" lo llevó a terrenos peligrosos.
Las sombras de su propia clínica
Parke no solo era un paciente frecuente; también ofrecía tratamientos de estética en su centro, Studio 23. Su nombre ya estaba bajo la mirada de la justicia desde septiembre de 2024, cuando fue arrestado tras la muerte de Alice Baker, una madre de cinco hijos que falleció luego de realizarse un levantamiento de glúteos brasileño no quirúrgico (conocido como liquid BBL) en su clínica. Al momento de su muerte, Jordan permanecía en libertad bajo fianza por este caso, que fue el primer deceso de este tipo registrado en el Reino Unido.

En medio del escándalo y las dudas legales, su familia eligió las redes sociales para despedirlo con dolor. "Nuestro hermoso, divertido y asombroso Jordan James Parke falleció. Como familia, estamos entumecidos, en shock y con el corazón roto", escribió su hermana, pidiendo respeto por su memoria.
El caso reaviva un debate urgente sobre la falta de control en los procedimientos estéticos realizados por personas sin titulación médica, una tendencia que, en la búsqueda de la perfección visual, sigue cobrando vidas de forma trágica.

