La isla secreta donde Carolina de Mónaco se enamoró de Stefano Casiraghi y ahora se esconden sus hijas Charlotte y Alexandra - Revista Para Ti
 

La isla secreta donde Carolina de Mónaco se enamoró de Stefano Casiraghi y ahora se esconden sus hijas Charlotte y Alexandra

La isla es súper exclusiva, no permite que los yates se acerquen para cuidar el agua y es muy complicado llegar a la casa. Allí se refugian Charlotte y Alexandra cunado quieren privacidad. 
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La familia Grimaldi posee una mansión ubicada en la isla de Cavallo ,un pequeño territorio situado entre Córcega y Cerdeña que tiene la protección de la reserva natural desde 1981, que no solo sorprende por sus detalles sino que su acceso es prácticamente imposible. Allí se conocieron Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi y hoy es refugio de Charlotte y Alexandra.

La casa de Carolina de Mónaco, llamada Villa Carolina, se caracteriza por ser altamente privada. Es muy difícil acceder desde la ruta como desde la playa. De hecho, los fotógrafos lo tienen imposible para fotografiar a Charlotte Casiraghi o Alexandra de Hannover cuando acuden con o sin su madre.

Isla de Cavallo
Isla de Cavallo, un paraíso.

Muchas zonas del archipiélago Cavallo están protegidas hasta el punto de prohibir la navegación y se restringe al máximo la presencia de yates que quieran recalar en sus aguas. Esto hace que la isla posea unas aguas transparentes que nada tienen que envidiar a la de las islas Mauricio y una arena blanca al más puro estilo Maldivas.

Isla de Cavallo
Isla de Cavallo.

El paraíso donde Carolina conoció a Stefano

Lo cierto es que Carolina tiene un gran fanatismo por su casa, ya que ahí conoció a Stefano. Fue a bordo de un barco, pero las crónicas de flechazo no se ponen de acuerdo en su fue en Córcega o en Cerdeña, acaso porque el destino era Cavallo, la isla secreta de los Grimaldi.

Un dato que refuerza la teoría de que allí se enamoraron la hija mayor del príncipe Rainiero y el empresario italiano: Villa Carolina fue una de las primeras propiedades que los enamorados compraron juntos y allí disfrutaron de sus primeros veranos como recién casados y padres novatos. Si la memoria infantil de los hijos de Estefanía tiene su paraíso en un circo, la de los hijos de Carolina, Andrea, Carlota y Pierre, transcurre en isla Cavallo.

Tras el fallecimiento de Stefano Casiraghi, Carolina de Mónaco se refugio en la Provenza, en una casa rural donde vivió casi anónimamente durante dos años. Poco a poco se fue incorporando a la rutina, y pudo volver a compartir su paraíso en la isla Cavallo con su segundo gran amor, el príncipe Ernesto de Hannover.

Carolina quiso renovar la posibilidad de una familia feliz con vacaciones en el paradisíaco mar de este archipiélago francés. De hecho, allí pasaron los primeros veranos de la infancia de Alexandra, su única hija.

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