La mañana había empezado como cualquier otra. Un chico de 15 años salió rumbo a la escuela con su mochila y su guitarra. Nada hacía prever lo que iba a pasar minutos después.
Sin embargo, dentro del estuche del instrumento no había cuadernos ni partituras. Según se reconstruyó, llevaba una escopeta. Con ese arma ingresó a la Escuela N.º 40 Mariano Moreno de San Cristóbal y desató una escena que terminó en tragedia.
Cómo ingresó el arma al colegio
La información fue dada por el periodista Paulo Kablan en A la Barbarossa (Telefe), donde detalló los primeros datos oficiales del caso.
“El que está demorado, controlado, es el menor de 15 años, el autor de los hechos”, explicó.
Y agregó que, hasta el momento, “son todas preguntas sin respuestas”.
De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, el adolescente mantenía una rutina habitual. Se levantó temprano, preparó su mochila y, como hacía siempre, llevó su guitarra al colegio.
En ese estuche habría ocultado una escopeta, que según peritajes preliminares sería del tipo Ithaca, un arma de repetición que se carga manualmente.
El momento en que comenzó el ataque
Ya dentro de la escuela, el recorrido cambió.
El adolescente fue al baño y allí se produjo el primer disparo.
Según el relato de un compañero, antes de comenzar a disparar habría gritado “sorpresa”.
A partir de ese momento, todo fue confusión.
No está claro cuántos disparos realizó —se habla de entre tres y cinco—, pero sí que la secuencia fue breve y violenta.
Cómo lograron detenerlo
En medio de la situación, un auxiliar de la escuela intervino.
Logró arrebatarle el arma y reducirlo, lo que permitió frenar el ataque.
Minutos después, el adolescente fue subido a un patrullero.
De acuerdo a lo que relataron compañeros, en ese momento se reía.
Fue trasladado a una dependencia policial, donde permanece mientras avanza la investigación.
Un perfil que sorprende y muchas preguntas abiertas
Según se informó, en su entorno no había señales de conflictos graves de convivencia.
Sus padres están separados y su mamá trabaja en una forrajería en el centro de San Cristóbal.
Mientras tanto, la causa avanza con la intervención de una fiscal y un juez. El adolescente es imputable, aunque la ley establece un máximo de pena.
Las preguntas, sin embargo, siguen siendo las mismas: qué pasó, por qué y si hubo señales previas.
Por ahora, no hay respuestas definitivas.

