Mariano Robles y Solana Albornoz habían asistido a un casamiento la noche del temporal en Tucumán. Como otros invitados, permanecieron en el lugar hasta el final de la celebración y luego emprendieron el regreso.
Según la reconstrucción de los hechos, se trataba de un trayecto conocido, que ya habían realizado previamente. Sin embargo, las condiciones habían cambiado de manera significativa producto de las lluvias intensas.

El regreso en medio del temporal
Al salir del salón, la pareja tomó uno de los caminos habituales de la zona. De acuerdo con testimonios posteriores, no hubo advertencias claras sobre el riesgo que implicaban algunas calles que ya presentaban acumulación de agua y corrientes en formación.
En ese contexto, avanzaron por un sector que, horas antes, era transitable pero que ya se había vuelto peligroso.

Durante el trayecto, la situación se agravó rápidamente. El agua comenzó a ganar fuerza y a cubrir la calzada, generando una correntada que comprometió la estabilidad del vehículo.
Las circunstancias exactas de esos minutos se reconstruyen a partir de indicios y relatos indirectos, pero todo apunta a un escenario de rápida evolución, con escaso margen de maniobra.
El hallazgo
Tras el operativo de búsqueda, ambos fueron encontrados sin vida. Estaban abrazados. Ese dato, confirmado en las primeras informaciones del caso, se convirtió en uno de los elementos más significativos de la tragedia.
El hecho de que hayan sido hallados de ese modo aporta una dimensión distinta a la reconstrucción.
No se trata solo de las condiciones climáticas o de la secuencia de hechos, sino también de la forma en que atravesaron ese momento. El abrazo aparece como un gesto de contención mutua en una situación límite.
Un contexto que agrava la tragedia
Otros testimonios de personas que estuvieron en el mismo casamiento permiten comprender mejor el contexto general.
Algunas parejas lograron salir minutos antes o después y también quedaron expuestas a la correntada. En varios casos, describieron situaciones similares: falta de señalización, confianza en caminos habituales y decisiones tomadas en cuestión de segundos.
Esa coincidencia temporal —en algunos casos de apenas minutos— refuerza la dimensión de lo ocurrido.
Una historia que interpela
La muerte de la pareja no solo impacta por las circunstancias, sino también por su cercanía con situaciones cotidianas.
Habían salido a una celebración. Tomaron un camino conocido. No recibieron advertencias claras. Elementos comunes que, en este caso, derivaron en una tragedia.
Más allá de la reconstrucción de los hechos, hay una imagen que permanece. La de ambos abrazados. Un gesto que, en medio de un escenario adverso, sintetiza el vínculo que los unía y que terminó por definir también su despedida.

