Ser madre después de los 60: el caso de la mujer brasileña que reavivó la polémica - Revista Para Ti
 

Ser madre después de los 60: el caso de la mujer brasileña que reavivó la polémica

Una mujer de 63 años dio a luz en Brasil gracias a un tratamiento de fecundación in vitro. El caso genera emoción, pero también preguntas incómodas: ¿hay límites para maternar? ¿Qué dice la ciencia? ¿Y la sociedad?
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“Siempre soñé con tener otro hijo”, dijo la mujer brasileña de 63 años que recientemente dio a luz a un bebé sano en el estado de Minas Gerais. Gracias a un tratamiento de fecundación in vitro, Beatriz Barbara logró ser mamá por tercera vez, y su historia rápidamente se viralizó. Pero más allá de la emoción que despierta el milagro de la vida, su caso volvió a poner sobre la mesa un debate que incomoda: ¿es posible —y deseable— maternar después de los 60?

Beatriz Barbara fue mamá a los 63 años.
Beatriz Barbara fue mamá a los 63 años.

La ciencia ya ha demostrado que sí: con óvulos donados y un seguimiento médico riguroso, es técnicamente posible. Sin embargo, la pregunta va más allá de la biología. ¿Qué pasa con los riesgos físicos? ¿Y con el impacto emocional de criar a un hijo a esa edad? ¿Cuál es el límite ético cuando el deseo personal se cruza con la responsabilidad hacia ese futuro niño o niña?

Argumentos a favor: el deseo no tiene fecha de vencimiento

Quienes defienden el derecho a maternar a cualquier edad subrayan que el deseo de ser madre no está ligado exclusivamente al reloj biológico, y que, si una mujer está en condiciones físicas y emocionales de criar, debe poder hacerlo sin prejuicios. Además, los avances de la medicina reproductiva han abierto caminos antes impensados, permitiendo que muchas mujeres —solteras, mayores, sobrevivientes de enfermedades— puedan concretar su deseo.

También se destaca que no hay garantías a ninguna edad: ser joven no asegura una crianza ideal ni una vida larga. Y que, en cambio, una persona mayor puede aportar madurez, estabilidad emocional y una red de contención construida con los años.

Argumentos en contra: riesgos médicos y un dilema ético

Por otro lado, los profesionales de la salud advierten que el embarazo después de los 50 —y más aún después de los 60— implica riesgos reales: hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional, parto prematuro y mayor posibilidad de cesárea. En este caso, la madre tuvo una cesárea programada y fue monitoreada desde el inicio, pero eso no elimina el carácter de embarazo de alto riesgo.

Desde el plano ético, algunos cuestionan si es justo traer al mundo a un hijo sabiendo que, probablemente, no se podrá acompañar su adultez. También se plantea el impacto que puede tener sobre el niño crecer con una madre que, desde muy temprano, será una adulta mayor.

¿Decisión individual o asunto social?

Lo cierto es que no hay una única respuesta correcta. Cada historia es única y está atravesada por contextos, deseos, duelos, proyectos y posibilidades. Pero lo que sí deja claro este caso es que la maternidad tardía ya no es una rareza científica, sino una realidad que desafía ideas antiguas y obliga a repensar qué entendemos por familia, por edad reproductiva y por responsabilidad parental.

¿El deseo basta? ¿Debe haber un límite? ¿Y quién lo pone? El debate está abierto.

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