Quién es Ailin Bisi: es diseñadora, dejó todo en la ciudad para irse a vivir en un micro escolar frente al mar y hoy tiene el bar más top de Chapadmalal – Para Ti
 

Quién es Ailin Bisi: es diseñadora, dejó todo en la ciudad para irse a vivir en un micro escolar frente al mar y hoy tiene el bar más top de Chapadmalal

Ailin Bisi es una apasionada de todo lo que hace. Una mujer inquieta, con espíritu libre y aventurero decidió, junto a su novio, irse a vivir a un bus escolar y así emprender un nuevo desafío en su vida. Hoy tiene una marca de ropa junto a sus hermanas, un restaurante en Chapadmalal y muchas granas de explorar nuevos caminos.
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Nació en el barrio de Belgrano, estudió Psicología y a medio camino se decidió por cambiar a Diseño de Indumentaria. Aunque nunca llegó a graduarse, sigue estudiando ahora temas relacionados con lo espiritual. Un día se cansó de la ciudad y se fue a buscar un nuevo destino. Se instaló con su novio en un micro escolar y hoy tiene el restaurate más cool de Chapadmalal.

-¿Cuándo decidiste pegar este gran salto de dejar todo e irte junto a tu novio a cualquier lado en busca de surf y naturaleza?

-Teníamos todo lo que queríamos, estaba satisfecha, pero sentía que de alguna manera la sociedad es cínica y te va conduciendo por esta carrera infinita que nunca termina, te lleva por donde quiere si vos no sos consciente. Te pide más y más. Consumir más y gastar más.

Agrandar nuestra marca de ropa requería una casa más grande, más empleados, más tela más talles. Todo más. Y nosotros lo hicimos, alquilamos la mega casa, agrandamos la marca, nos estaba yendo muy bien económicamente. ¡Y siempre los negocios te piden reinvertir!

Ailin, es aventurera y amante de la vida. Foto: IG.


Un día después de una seguidilla de cosas que realmente nos preguntamos si eran necesarias y viendo el número desorbitante que teníamos de gastos fijos, nos hicimos la pregunta: ¿y si lo soltamos? ¿Si nos vamos en busca de olas? Cuánto podemos durar con lo que tenemos ahorrado y ver cómo trabajar después en el camino. La pregunta que nos hacíamos era… ¿vale la pena el sacrificio que hace todo el mundo para pagar su vida? ¿Acaso no nos quita la libertad la sed de tener más? Crear es mi pasión… Y terminé cuestionándome: cuando me transformo en empresa, cuánto lleno esa pasión y cuánto termino rescindiendo.

-Seguís teniendo tu propia marca de ropa, ¿qué impronta tiene? ¿Qué te inspira a la hora de diseñar?

-Sisterhood (así se llama la marca) arrancó con mis hermanas Sol Bisi y Martu Matovic. Siempre fuimos las tres amantes de crear, muy estetas. Cuando conocí a Santi, mi novio, el nos dio la "pata" organizadora y estable de la marca.

Siempre fue sentarnos a dibujar con mis hermanas atuendos orientados a una belleza sin esfuerzo, vestidos para andar descalza o con botas texanas… estilo folk , muy inspirado en los 70s y lleno de rock and roll.
Yo hacía los moldes y las muestras en el taller que armé en casa y después tirábamos tandas de a 30. Al crecer fuimos sumando empleados.

Ailin tiene junto a sus hermanas una marca de ropa llamada Sisterhood. Foto: IG.

-¿Qué cosas te marcaron en tu vida?

-Si bien mi familia me estimuló siempre espiritualmente, mi propio despertar es el que más me revolucionó. Buscar adentro respuestas que buscaba afuera, tomar responsabilidad de cada acto que sucede a mi alrededor, volverme creadora de mi realidad. Un camino con bases en la metafísica que es hoy mi sostén.

-¿Cómo cambió tu vida?

-Cambio mi percepción. Una vez que cambia la percepción, cambia el universo entero. Cuando entendés que este mundo es un todo, no hay más ilusión de dualidad y no hay más miedo, todo es simplemente salir a jugar.

Luna Roja es su nuevo desafío, un restó que abrió en Chapadmalal (@lunaroja_restaurant). Foto: IG.

-Estás incursionando en lo gastronómico, ¿cómo es ese desafío, dónde queda tu resto y qué estilo de comida brindan?

-¡Otro juego más! Es el segundo restaurante que abrimos, todos tienen de consigna estar frente al mar, la energía es otra.

Este restaurant se llama LUNA ROJA, está en Chapadmalal , sobre la playa homónima. Al igual que el de la temporada pasada (Atlántico Sur) este restaurant es un clásico de la zona. Porque está situado en la playa más icónica. Cómo la mayoría de las construcciones acá, tuvieron un boom a fines de los 80's y así quedaron.

Yo soy directora de arte y estos trabajos son los que más me apasionan. Volver a darle luz y amor a espacios que estaban dados por sentado. Me traje canoas antiguas de madera para colgar del techo, colgué mil plantas y pintamos todo de blanco, quedó soñado.

A la vez, nos pidieron que decoráramos 9 cabañas ubicadas en la playa y fue el broche de oro, me pasé la cuarentena creando, dibujando, realizando y el 26 de diciembre entregué todo lo pedido. Fue una carrera a diez mil por hora pero dio sus frutos.

El restaurant abrió el 1 de enero. Santi encaró la cocina y yo el salón. Cuando diseñamos la carta pensamos en los fuertes de Chapadmalal, fundir mar con producto local. Comprarle a los locales sus creaciones artesanales y reversionar clásicos con nuestros toques.

Ailin es vegetariana y en su restó propone platos veggie y vegan riquísimos. Foto: IG.


La carta es amplia, yo soy vegetariana y me encargué que todo lo veggie y vegan sea una bomba y cada vez más pidan platos sin animales. No quiero convencer a nadie, me gusta más proponer y dejar elegir, porque es un viaje muy personal.

De mis preferidos salen: tacos sin gluten de girgolas orgánicas (hongos) con palta y verduras asadas. La briosche de berenjenas dulces encurtidas en vinagre con queso brie artesanal y rúcula. La hamburguesa de portobellos orgánicos, pepinillos, alioli, ralladura de naranja. Y dentro de lo que no es veggie, hay mucho de mar, sacamos tiraditos con pesca del día que van a pescar amigos con mucho respeto del mar y su generosidad.

Hay una dinámica lindísima con mozos y cocineros amantes del surf y la vida en la naturaleza. Todas las ventanas dan al mar, la gente viene con el pelo salado y con una sonrisa en la cara, están felices de haber salido finalmente de sus casas. Y yo quiero darles lo mejor de nosotros. Venir a trabajar es un placer.

Es amante del surf y de la espiritualidad. Foto: IG.

-Tu casa actual es un micro escolar, ¿como surgió la idea de vivir ahí? ¿Allí también instalaste tu taller?

-Estábamos viviendo nómades hacía 6 meses, teníamos ahorros de la marca de ropa y de todos nuestros otros trabajos y los reinvertiámos con un contador que se dio a la fuga y perdimos todo de la noche a la mañana. Volvimos a vivir a lo de nuestros viejos unos meses, nos propusimos arrancar de cero con una confianza ciega en nosotros mismos. Los primeros 150 mil pesos fueron dirigidos a nuestro hogar: Anja, un colectivo escolar del 95 . Con motor andando bárbaro. Lo que hicimos después fue fruto de tener tiempo libre en cuarentena, pasión por crear y una billetera acotada.

Construimos absolutamente todo con nuestras manos, nos volvimos carpinteros y dormir hoy ahí es tan gratificante!!! Es muy loco porque te preguntás en el punto cero, cómo arranco a hacer esto? Y… Paso a paso, en cada nueva etapa, las respuestas aparecían. Nos recorrimos la web buscando tutoriales y preguntándole a todo el mundo, las personas son muy generosas, todos están bien predispuestos a ayudarte y a impulsarte, un vecino de la zona que tiene una marca @gypsymotorhomes se venía en bici a regalarnos data todo el tiempo. Gracias a él logramos mucho, la instalación de paneles solares y una bomba y termo tanque para el agua caliente.

Ajna, así nombraron a su vivienda rodante. Foto: IG.


El invierno fue áspero, así que instalamos una salamandra, agua caliente para ducharnos sin problema y los paneles solares nos dieron la electricidad necesaria para andar libres sin depender de nadie.
Además tiene baño seco y no usamos ningún otro producto que no sea natural, porque esto es ida y vuelta, si vivimos en la naturaleza como mínimo mimarla todo lo que podemos, estamos totalmente agradecidos con ella. La honramos.


A Ajna le dejamos un lugar muy especial para nuestro taller. Para que sigamos estimulándonos creativamente, instal´r mi máquina de coser, maquinaria de trabajo, telas, avíos, moldes, mil cintas y botones.

Me encanta que la gente me traiga sus prendas viejas y darle una vueltita de rosca y customizarlas pintándolas a mano o tiñéndolas. Amo dibujar camperas y hacerlas únicas. Me inspira mucho estar en la naturaleza, que la ventana de al mar me pone híper hacedora. Ahora estoy con la creatividad en el restaurant pero durante el año me la paso dibujando y diseñando, armando propuestas creativas para diferentes marcas y proyectos.

Ailin junto a su novio y su perro se subieron a una nueva aventura de vivir en un micro escolar. Foto: IG.

-Estás viviendo en Chapadmalal, ¿la idea es quedarse allá o solo es por el verano?

-La idea siempre es vivir el hoy y planear lo menos posible. Eso es estar presente. Nos gusta mucho explorar, así que seguramente nos movamos y luego volvamos. Pero no hay planes aún. Nos sentimos muy libres.

-¿Cuáles son tus planes para 2021?

-Seguir desoyendo el noticiero. Salir a hacer todo lo que quiero y amo. Seguir desarrollando mi intuición. No creo en esta pandemia ni en cómo la están manejando. A ningún hombre se le puede privar de su libertad. En vez de llenar la población de pánico habría que instruirla para desarrollas un sistema inmune fuerte, basado en plantas. Ese es el tipo de aprendizaje que se podría sacar de una situación así.

Ailin tiene un estilo boho chic muy canchero. Foto: IG.

-¿Cómo definís el estilo de Ailin Bisi?

-Hay algo que me dicen todo el tiempo y es que parezco salida de una peli de los 70s . Y debe ser porque es mi época preferida de música tengo a todos mis ídolos que me inspiran ahí.

Ahora, "el estilo que pegamos en invierno acá en Chapadmalal con joggineta, botas y ponchos es pura tendencia", dice entre risas Ailin.

La música es una de sus grandes pasiones. Su guitarra la acompaña a todos lados. Foto: IG.

Más información en parati.com.ar

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