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Soltar cuesta pero no es imposible (con este plan infalible)

Vivimos en un mundo de vínculos cada a vez más frágiles. Y, aunque no lo deseemos, a veces hay que entender que la distancia es lo mejor.  Inés Di Bartolo, coautora del libro “Apego y crianza” (Grijalbo), nos da la pauta para aprender a soltar sin fallar en el intento.
Una pareja, un trabajo, un hijo… No importa lo que sea, soltar cuesta y mucho. Foto: 123RF.

El apego es un vínculo muy profundo, y cuando llega el momento de soltarnos se hace muy difícil.

“Lo complicado es que no importa si el vínculo es positivo o negativo. “Apegado” no alude a la cualidad del vínculo, sino a su profundidad. Y aunque sea un vínculo tóxico, va a ser muy difícil separarse,” explica Inés Di Bartolo, co autora del libro Apego y crianza (Grijalbo).

¿Por qué es tan difícil? Nos cuesta soltar porque ese vínculo afectivo tiene un componente biológico. Necesitamos estar apegados a otro humano. No necesariamente tiene que ser una pareja. Puede ser un mejor amigo, un hermano o, aún en la adultez, un padre o una madre. Pero necesitamos tener ese vínculo con alguien. 

“Al separarnos de alguien con quien tenemos un vínculo de apego muy tóxico, tenemos que saber que aunque sea lo mejor para nosotros, al hacerlo vamos a sufrir,” agrega la especialista. 

Una vez que lográs soltarte, te sentís libre. Es una sensación única. Foto: 123RF.

La clave del plan

“La clave para soltar está en poder pensar y analizar la propia historia vincular, la historia de los vínculos de uno mismo con sus padres. Cuando los apegos son negativos, la llave está en esos lugares en los que uno quedó ubicado por sus padres cuando era niño. Padres poco conectados, que nos llevaron a esperar poco de los demás y a elegir parejas poco receptivas, o padres maltratadores que nos dejaron con la vara muy permisiva para nuestras relaciones presentes, aceptando malos tratos. Padres abandónicos que nos marcaron con la poca esperanza de recibir y por lo tanto con la aceptación a parejas o amigos que nos dan muy poco. La clave de todo está en la infancia y para soltar hay que pensarlo, reconocerlo, y vencerlo”, concluye Di Bartolo.

Durante el proceso, es importante tener la posibilidad de volvernos a otras personas que nos puedan acompañar. Sería ideal alguna otra persona con la que también tengamos un vínculo de apego. No hacer solo este camino tan doloroso, pero a veces tan necesario.

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