Tuvo cuatrillizos pero su pareja no los pudo conocer por la cuarentena: “Soñaba con que él pudiera pasar este primer Día del Padre con nuestros hijos”


Adriana Beramendi tiene 24 años, es salteña y el 7 de mayo pasado fue mamá de cuatrillizos en medio de la pandemia por coronavirus. La cuarentena la dejó varada a ella en Buenos Aires (había viajado por un trámite) y a su pareja en Bolivia. Él tendrá su primer Día del Padre sin haber podido conocer a sus bebés.
Adriana Beramendi con sus cuatro bebés en neonatología. Foto: gentileza Hernán Churba.

Sus bebés nacieron el 7 de mayo, pero aún no los pudo conocer. Ulises es chofer y la cuarentena lo dejó del otro lado, en Yacuiba, Bolivia, cuando se cerraron las fronteras argentinas por la pandemia.

La cuarentena también dejó varada a su mujer, Adriana Beramendi, en Buenos Aires. Con cuatrillizos en la panza tuvo que viajar raudamente de Salvador Massa, en Salta, donde vive, a Buenos Aires para renovar el DNI que tenía vencido y necesitaba tramitar la partida de nacimiento en Moreno (sin él no podía recibir más los medicamentos que trataban una de sus dos enfermedades). La acompañó su mamá. Sería una viaje muy breve. Pero no pudo ser.

Adriana vino a hacer un trámite a Buenos Aires y quedó varada por la cuarentena. Foto: gentileza Hernán Churba.

“El viaje fue como de dos días y muy cansador. Nos quedamos sin dinero“, cuenta Adriana.

Adriana y su mamá quedaron varadas en Buenos Aires, con dinero sólo para pagar la pensión durante dos días. Pidieron ayuda en una iglesia de Retiro y las derivaron a un parador, y de allí a la Maternidad Sardá.

“Empezó la cuarentena y solo podía ver a mi mamá media hora. Yo ya sabía el sexo de mis bebés. Eran tres varones y una nena. Uno de los varoncitos era el que estaba más delicado”, relata Adriana.

“Mi cuerpo ya no podía aguantar más. El 7 de mayo me hicieron la cesárea. Tenía mucho miedo de lo que me pudiera pasar a mí o a mis bebés. En un momento cuando los escuché llorar y me los mostraron me sentí muy feliz y muy emocionada. Le di gracias a Dios porque mis bebés estaban bien”, expresa.

Los fueron nacieron sietemesinos. La primera fue Zoe Fiorella, con 1,300 kilos; el segundo, Jeziel, con 990 gramos; le siguió Adriel Yamil, con 1,080 kilos; y por último, Ulises Gabriel (como el papá), pesó 1,460 kilos.

Conocerlos por foto

Ulises conoce a sus hijos sólo por fotos que le mandó Adriana a través del celular. “Hablo con él. Está triste, mal, porque no puede estar conmigo. Está preocupado por mi salud porque estoy más pendiente de los bebés. Y él quisiera estar aquí conmigo ayudándome con los bebés. Y se siente mal no poder estar conmigo. Está desesperado“, le cuenta Adriana a Para Ti.

Hoy a Adriana, además le angustia que el primer Día del Padre, Ulises lo pasará lejos de sus hijos, a 1500 kilómetros, y sin poder conocerlos ni tenerlos en brazos. “Va a ser su primer día del padre y estará alejado de los bebés. No los conoce. Él se siente triste, mal. Y yo igual, porque hubiera querido pasar este día con él. Es realmente triste”, se lamenta Adriana.

“Va a ser su primer día del padre y estará alejado de los bebés. No los conoce. Él se siente triste, mal”, expresa Adriana. .

Y agrega: “Le pido a Dios todos los días por su salud, por la mía, por la de mi mamá que está conmigo, para todos y le pido que podamos reencontrarnos, que él pueda estar acá conmigo y con mis bebés, que cada vez están mejor. Mi sueño es que él esté acá conmigo, estar juntos como familia“.

Y recuerda el momento en que le contó que los bebés ya habían nacido: “Se emocionó, lloró. Estaba feliz porque los bebés habían nacido sin problemas de salud. Emocionado, feliz y triste a la vez por no poder estar en el nacimiento de nuestros bebés“.

Por cuestiones de salud, Adriana no podía embarazarse

Cuando tenía 15 años, donde yo vivo me dijeron que me iba a morir. Pensaron que tenía cáncer; me diagnosticaron púrpura“, cuenta Adriana. Se trata de púrpura trombocitopénica idiopática (en palabras más simples, el sistema inmune ataca a las plaquetas). Tiene que tomar de por vida hidroxicloroquina. Ya en aquella época los médicos le dijeron que no era recomendable que fuera mamá, porque antes tendría que desintoxicar su cuerpo de los medicamentos que tomaba para tratar la enfermedad”.

Conoció a Ulises, y al año y medio de estar juntos, sin planearlo Adriana quedó embarazada pero lo perdió. “Volví a embarazarme y volví a perder a mi bebé”, cuenta. Y sobrevino la segunda enfermedad. “Es lupus“, le dijo la médica. Se trata de una enfermedad inflamatoria por la cual el sistema inmunológico ataca a sus propios tejidos. “Por tu salud, te recomiendo que no te embaraces”, le advirtió la doctora en ese momento, pero Adriana ya estaba embarazada (sin saberlo de los cuatrillizos).

Adriana con uno de sus bebés. Foto: gentileza Hernán Churba.

Tenía mucho miedo. El médico que me atendió en la frontera con Bolivia me dijo que debía elegir a tres bebés y hacer fallecer a uno. Le dije que no, que si tenían que nacer, tenían que nacer los cuatro”, cuenta Adriana.

Adriana en neonatología junto a sus bebés, y enfermeras. Foto: gentileza Hernán Churba.

Y prosigue diciendo: “El médico de Salvador Massa me dijo que fuera a Salta a hacerme atender. Me internaron una semana para hacerme estudios. Como tenía el DNI vencido me dijeron que necesitaba renovarlo para que me pudieran dar la medicación. Necesitaba la partida de nacimiento que tardaba de uno a tres meses. Sin pensarlo nos fuimos a la terminal, compramos los pasajes y nos vimos a Buenos Aires con mi mamá“.

El milagro de Adriana

“Trato de estar todo el día con los bebés. Me dijeron que no podía embarazarme, que no iba a tener familia, pero Dios me mandó en un solo milagro a mi familia, a mis bebés“, dice al borde de las lágrimas.

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¿Qué vas a hacer cuando le den el alta a tus bebés?

Yo no tengo casa acá. Desde que llegué a Buenos Aires estuve dos días en un parador. Luego ya me internaron y estoy en el hospital hasta que me encuentren lugar donde las mamás están alojadas mientras sus bebés permanecen internados.

Adriana no tiene dónde vivir en Buenos Aires cuando le den el alta con sus bebés. Foto: gentileza Hernán Churba.

Mi mamá está con una señora de buen corazón. Es un cuarto pequeño, chiquito, entra apenas una cama de una plaza. Voy a necesitar un lugar más cómodo. Después tengo que quedarme en los primeros controles que son dos o tres meses. Mi mamá está viendo de conseguir un lugar donde estar con mis bebés.

La verdad no sé qué voy a hacer cuando me den el alta, tengo solo a mi mamá para ayudarme. Pero siendo sincera voy a necesitar mucha ayuda porque ahora mismo mis bebés me tienen de un lugar para el otro. Inclusive alzo a dos y se ponen a llorar los otros dos, y me dan ganas de llorar con ellos porque siento impotencia por no poder tener en brazos a los cuatro. Pido poder irme con mis bebés y estar todos juntos, con Ulises. Mientras tanto trato de ser fuerte por mis hijos.

Mirá el video:

Nota de Redacción: Adriana aún no puede regresar a Salta porque los cuatrillizos van a necesitar hacerse controles médicos durante dos o tres meses más después que le den el alta en la Maternidad Ramón Sardá. No tiene familia (salvo su mamá que la acompañó a Buenos Aires), dinero ni dónde vivir. Ella además necesita comprar medicamentos, pañales para los cuatro bebés y leche. Ulises, su pareja, con la cuarentena perdió su trabajo. Los que puedan y quieran colaborar puede comunicarse con ella a @beramandiadriana o mandar mail a los4beramendi@gmail.com. Las fotos y el video de esta nota están hechas por el el fotógrafo Hernán Churba para un proyecto sin fines de lucro llamado “Ver la luz en la pandemia”.


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