Pasamos gran parte de nuestra vida adulta en entornos laborales. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en cómo las paredes que nos rodean, la silla donde nos sentamos o la intensidad de la luz que recibimos moldean nuestro estado de ánimo. Hoy, la tendencia en el diseño de oficinas ya no se mide por metros cuadrados de lujo, sino por su capacidad de contención. Tamara Giménez, referente en el sector y líder de Teamworks, entiende que el espacio de trabajo dejó de ser un simple decorado para convertirse en un factor determinante de nuestra salud mental.
Para Giménez, la premisa es clara: el entorno influye muchísimo porque termina "definiendo tu energía del día". Según explica, existen lugares a los que llegás y automáticamente te sentís más liviana, más enfocada y más motivada, mientras que otros simplemente te drenan. Esta diferencia no es casualidad; es el resultado de un diseño pensado para las personas.

Factores que transforman tu energía diaria
A menudo creemos que el cansancio extremo es solo producto de las tareas realizadas, pero el entorno físico juega un rol silencioso y constante. La luz, el aire y la temperatura son los cimientos de cualquier jornada saludable. Cuando estos elementos fallan, Tamara asegura que "todo cuesta el doble". El confort real aparece cuando no tenés que pelear contra el ruido o las molestias, gracias a una silla cómoda, una mesa bien pensada y una buena acústica.
Pero el bienestar no es solo una cuestión de ergonomía; también tiene una raíz psicológica vinculada al orden y la estética. Cuando el espacio está prolijo, lindo y pensado, "te predispone mejor y te ordena mentalmente", señala la especialista. No se trata solo de que el lugar "se vea bien", sino de cómo esa armonía visual reduce el ruido mental y nos permite enfocarnos en lo que realmente importa.
La libertad de elegir cómo y dónde trabajar
Uno de los mayores cambios en la cultura del coworking es la ruptura con el escritorio fijo y eterno. La posibilidad de alternar escenarios según la tarea del momento es, para muchos, el verdadero secreto de la productividad moderna. Giménez destaca que poder elegir es una pieza clave de la experiencia laboral actual: "No es lo mismo trabajar siempre en el mismo lugar para todo, que tener distintos rincones según lo que necesitás".
Esta dinámica permite que exista un rincón específico para la concentración profunda, una sala para reuniones creativas y otros espacios más relajados para charlas cortas o un minuto de relax. Al final del día, este dinamismo impacta en algo muy simple pero vital: si te vas a tu casa con energía o si te vas agotada.
El sentido de pertenencia en la era de la flexibilidad
Cuando las empresas deciden personalizar sus espacios dentro de un entorno compartido, el objetivo principal suele ir más allá del branding tradicional. Lo que se busca es que el equipo sienta "este lugar es nuestro", explica Tamara Giménez. No se trata simplemente de estampar un logo en la pared, sino de generar pertenencia y comodidad real.

En esta búsqueda, la privacidad y el orden aparecen como prioridades. Las empresas valoran tener "su oficina puertas adentro" pero con el beneficio de saber que afuera todo está resuelto por un equipo que acompaña. Para Tamara, la clave final reside en la contención: "Que el lugar esté cuidado, que la atención sea buena y que si pasa algo se resuelva rápido". Según su visión, lo que más se busca hoy no es el lujo ostentoso, sino un bienestar diario que te sostenga en lugar de desgastarte.
Menos estrés, más fluidez
Los resultados de trabajar en un entorno que acompaña las necesidades humanas son casi inmediatos. La especialista observa que, cuando el diseño es funcional, "el estrés baja y las personas pueden concentrarse mejor", lo que impacta directamente en la productividad porque hay menos fricción y las tareas fluyen más.

Un espacio bien resuelto permite que los momentos de concentración, intercambio y pausa convivan sin mezclarse ni entorpecerse. Esta organización invisible permite trabajar de una manera más amable y con menos tensión acumulada. En definitiva, el nuevo paradigma del trabajo nos invita a buscar lugares que nos permitan llegar al final del día con energía para disfrutar de nuestra vida fuera de la oficina. Como bien resume Tamara, "el espacio se explica, pero se entiende de verdad cuando lo vivís".
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